De Golpe Bajo

Por Francisco Rocha García

Joaquín Landeros, la sorpresa en los cambios del gabinete

Precisamente en una semanera, de las que acostumbra el gobernador cada lunes, Rubén Rocha Moya dio a conocer en martes  los movimientos que podrían ser parte de lo que anunció como un “cambiadero” y en la toma de protesta de cuatro secretarios, la sorpresa la trajo bajo el brazo Joaquín Landeros Guicho que de titular de Obras Públicas elevó el hilo de la plomada política hacia la Secretaría de Administración y Finanzas que dejó a su vez, Enrique Díaz Vega.

Este último que desde que arribó al gobierno Rochista por invitación, previó que contribuiría temporalmente y se retiraría. No obstante, seguirá como asesor en materia financiera, lo que le permitirá atender sus empresas a las que resolvió dedicar mayor tiempo para consolidarlas.

A Joaquín Landeros Guicho, lo sustituyó igualmente Francisco Montero Zamudio, quien tiene su último retazo de historia en la Secretaría de Educación Pública y Cultura y que actualmente fungía como subsecretario de Programas y Contratos de la SOP.

El salto que el extitular de Obras Públicas consumó  hacia la SAF constituye uno de los más novedosos, dado que el resto de los casos se enmarca entre funcionarios que salieron primero como candidatos del pasado proceso electoral y al lograr las victorias respectivas a nombre de Morena, tendrán por fuerza que ocupar los puestos que les confirieron los ciudadanos a través del voto el dos de junio pasado.

Este hecho reafirma que el joven probó que es un hombre de lealtades, de compromisos y de responsabilidad compartida, y sobre todo, que cumple con las encomiendas que le ponen en sus manos que el oriundo de Batequitas delineó en ejecutar programas y obras con un alto sentido humano.

Sin duda, el muchacho está dispuesto a cubrir y cuenta con habilidades para ello, el segundo tramo de gobierno en que el Ejecutivo redoblará los esfuerzos para no dejar asignaturas pendientes y cerrar a “tambor batiente” al inaugurarse como el gobierno estatal de Movimiento de Regeneración Nacional en nuestro territorio, que tiene que servir como ejemplo.

En los enroques, el badiraguatense nombró como Secretaria de las Mujeres a Ana Francis Chiquete Elizalde, quien se desempeñaba como secretaria Particular de la Secretaría General de Gobierno.

Y en una jugada política del momento, respaldó a quien deja este puesto, Teresa Guerra Ochoa, para que busque y se convierta en el Congreso del Estado como la próxima titular de la Junta de Coordinación Política, que paralelamente se observó como un acto de justicia para que ya no quede en manos de un hombre.

En la SEPyC, de la que se retira Graciela Domínguez, se nominó a Catalina Esparza Navarrete quien hizo las veces de encargada del despacho.

La sociedad sinaloense está atenta para conocer quien suplirá a Enrique Inzunza Cázarez que es senador morenista electo y deberá acudir a la Cámara Alta a rendir su protesta de ley, además de ser el principal operador político de Gobierno del Estado después del gobernador.

La explosión, por una mezcla de gases con intereses

Con la segunda explosión de gas LP en gran escala en la estación de la colonia Juntas de Humaya que puso en grave peligro a los pobladores de los asentamientos aledaños de la capital del estado este domingo, se probó que la desidia y la corrupción construyeron una red de intereses oscuros entre autoridades y empresarios que no tiene freno.

A 37 años de aquel estallido que por la mañana de un jueves de junio despertó igualmente a los vecinos de esos asentamientos y que al asomarse a la calle observaron que estampidas humanas se activaron en busca de salvar su vida y a las que se sumaron con terror al enterarse de lo que sucedía, no hubo quien ordenara el cambio de las instalaciones, que ya era necesario.

¿Qué tendría que pasar para que se resolviera su reubicación?

Sencillamente lo que pudo registrarse este última ocasión si los integrantes del cuerpo de Bomberos, los de Protección Civil, las corporaciones policiales y otros organismos de auxilio no actuarán a la altura como lo hicieron.

A los alrededores de la planta, se autorizaron cúmulos de proyectos inmobiliarios, que seguramente, carecen de la formalidad jurídica como tantos que existen en Culiacán y en lo que los responsables se hacen de la “vista gorda” porque también a estos les engordan las bolsas con dinero para que no paren el crecimiento de la mancha urbana.

Mucho se demandó tras sufrirse el primer incidente y los políticos al modo, emitieron promesas llenas de embuste. Los posicionamientos de organizaciones civiles y de las dependencias federales, estatales y municipales a favor de quitar la empresa abastecedora del producto, coincidieron en lo que fueron solo canciones de disco rayado.

En la práctica le jugaron el dedo en la boca y el gobernador en turno Francisco Labastida Ochoa, excelente para la diplomacia y la mentira, se ocupó de arreglar el asunto tan delicado.

E incluso se molestó, cuando uno de los directivos de los periódicos culiacanenses se adelantó y publicó una edición extra en la que exhibió a todo un aparato gubernamental ineficiente y poco comedido para estos accidentes.

Hoy, la clausura se impuso de inmediato y obviamente en categoría de temporal.

A la espera de que se acaben esos vínculos de podredumbre que perpetuaron la permanencia de una fuente con capacidad para volar en un santiamén la mitad de una ciudad y cambiar el curso de los ríos que atraviesan cercanos a la zona de donde se verificó la contingencia.

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