De Golpe Bajo Por Francisco Rocha García

El alcalde de Culiacán “no ata ni desata”

No está preparado para el cargo y llegó con las manos vacías

Trae presiones de locura por los inéditos socavones y baches

Y se le acabó la “piola de yerros” que le dejó Estrada Ferreiro

Ya no tiene Juan de Dios Gámez Mendívil como alcalde de Culiacán, el rosario de pendientes que le dejó Jesús Estrada Ferreiro y que le permitió lucirse en sus primeros días de mandato. Trae presiones de locura que no esperaba solo con los miles de baches que le generaron las lluvias y lo que está por venir es impredecible. La verdad es que “no ata ni desata”.

Por desgracia no trae ideas prácticas este muchacho y al parecer hurga en los expedientes de su antecesor para encontrar promesas incumplidas, que pudieran servirle como tabla de salvación, pero no hay nada.

Mientras, el abogado al que desbancó, gracias a la amistad que tiene con el poder, aseguran que tiene unas sonantes carcajadas y hasta que probablemente  le hizo trabajo de hechicería para que las precipitaciones pluviales, como aquellos que acostumbró la ex lideresa de los maestros mexicanos, Elba Esther Gordillo Morales.

Ello, por los inéditos socavones que como explosión en cadena reventaron en diferentes puntos del municipio y que exhibieron la falta capacidad del guamuchilense titular de la alcaldía culiacanense, cuyo cargo le cayó como el premio más grande de su vida sin comprar cachito.

Creyó que suplir al profesionista en derecho sin merecerlo, era muy fácil. Es cierto que el puesto que heredó fue en la comodidad de sus espacios. Algo que ni en sueños se imaginó obtener.

Pero gobernar, no es una ocurrencia.

La cruda realidad es que Juan de Dios Gámez Mendívil no ha resuelto nada. En primer lugar, no conoce la problemática de la capital de Sinaloa y carece de carrera política y pericia en la gobernanza.

Simplemente no estaba preparado ni lo estará para desempeñarse como edil de la plaza más importante de la entidad, en la que se asientan los poderes y se toman las decisiones vitales.

En segundo término, no registra en su tiempo de estancia, porque no es de labores, una obra pública que venga a solucionar rezagos de los ciudadanos que se cuentan por múltiples.

Tampoco sabe lo que es el Plan Municipal de Desarrollo, porque no lo elaboró ni fue candidato a la Presidencia Municipal que a través de la campaña acopian las necesidades más apremiantes de las comunidades rurales y los asentamientos urbanos.

No tiene nada y arribó con las manos vacías.

Y no hay mucho que esperar en un trienio que pudiera ser perdido para las familias que claman cambios y progreso.

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