De Golpe Bajo Por Francisco Rocha García

Graciela Robledo, a punto de cambiar la historia sindical del ISSSTE

La candidata de la Planilla Roja, se perfila para ganar la elección el 8

Por la dirigencia del Sindicato Nacional del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los Trabajadores del Estado está a punto de culminar un largo proceso electoral accidentado. Con todo un aparato oficial que utiliza como propio y con prácticas no sanas que la identifican con los viejos estilos del PRI, la actual lideresa María Elena Rubio Aldana hace hasta lo imposible por dejar heredera.

Está decidida a maniobrar con el uso de recursos públicos para imponer a quien le cubra las espaldas. Es decir, asegurar que llegue alguien a la directiva del gremio, que no la esculque o le investigue probables anomalías que entre la clase trabajadora se divulga como “secreto a voces”.

Están hartos entre las bases, de que se cometan abusos y en detrimento de sus derechos los que menos responsables son en lo laboral, gocen de privilegios que en los actuales tiempos ya no deben tener cabida.

De que no cesen las quejas que van desde la venta de plazas hasta la desaparición de parte de los lotes de medicina, mediante componendas, en las que son condescendientes  las estructuras sindicales de arriba. Además de que la defensa de las prestaciones para los socios, sea un mal crónico que asemeja a “letra muerta”.

En esa cadena de burdos intereses, la todavía Secretaria General invistió como candidata oficial a su amiga y Secretaria de Conflictos, Oneyda Quintero Castillo, para que las cosas no mejoren o empeoren.

Ambas pertenecen a un grupo que asumió actitudes patrimonialistas en la Sección del SNTISSSTE. Se creen dueños de la organización y sufren de una obsesión por continuar dentro del presupuesto.

Ellas que se registraron con la Planilla Morada, incurren en una serie de arbitrariedades, entre las que está que iniciaron campaña antes de que se publicara legalmente la convocatoria.

Son el símbolo de los antiguos vicios, que surgieron como diagnósticos en la época dominante del Partido Revolucionario Institucional.

Sin embargo, tras el fastidio de tantos años de desigualdad laboral que aplastó a las mayorías y benefició a la élite de los trabajadores, los miembros del organismo empezaron a visualizar la urgencia de un verdadero cambio para el periodo 2022-2026, cuyas votaciones se efectuarán el ocho de los corrientes.

Una ola que comenzó a crecer como “bola de nieve”, podrá llevar a romper esas murallas de conveniencias dañinas que se forman en torno a la única aspirante que se atrevió a hacer frente al grupo en el poder.

Los integrantes gremiales que son los más entre el padrón de los alrededor de 2 mil 224 que depositarán su voto universal, libre y secreto, lanzaron a la enfermera Graciela Robledo Soto que preside la Planilla Roja. Acumula 35 años de servicio y eso puso a temblar a sus contrincantes, que  en realidad son dos: la aún dirigente y la adversaria oficial.

Le aprecian sus compañeros y los pacientes que en su amplia trayectoria, desde el principio de la guerra biológica que desató la pandemia del Covid-19 y en la que los soldados de blanco fueron víctimas de los atropellos de los derechohabientes y de los ciudadanos, esta muchacha, siempre se mantuvo en la primera línea de resistencia. Con todos los riesgo a cuestas.

Sin paralizarse por el miedo que atrapó a muchos, gestionó y logró equipo de protección para el personal del Hospital Regional y otros apoyos tanto para sus iguales de trabajo y para enfermos, que necesitaron auxilio extraordinario.

Independientemente del programa de labores que se concentra en dignificar y elevar el nivel de vida de las familias del Sindicato del ISSSTE, que tiene urgencia de una transformación para todos.

En breve, seguramente se terminará una etapa nefasta para emprender una nueva modifique para bien el sindicalismo del área de la salud sinaloense.

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