De Golpe Bajo Por Francisco Rocha García

Rocha, reafirma que tiene el control político de Sinaloa

Paró en seco a quienes quisieron desestabilizar el estado

Al edil de Culiacán, supuesto consentido: no a los retenes

Sin dejar que se le desbordara la estabilidad política y social que le ocasionaron políticos de los niveles de abajo y que se aprovecharon de su autonomía, el gobernador finalmente tomó el control del estado y envió un mensaje contundente que debieron entender propios y extraños.

Al alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez, de quien se dice que es su consentido, le mandó también una señal para asegurar quien manda cuando se intenta perjudicar los intereses de los ciudadanos.

Le dijo que no volverán a instalarse los retenes policiacos como el Alcoholímetro u otros que solo sirven para fomentar la corrupción a través de la extorsión contra los automovilistas y las familias completas.

Y le aclaró, que aunque no tiene facultades para resolver sobre el caso, que el edil previó el pasado martes que se analizaría como probabilidad, ello no es  conveniente porque considera que son recaudatorios.

Probablemente el mandatario de Morena, tras asumir su mandato en noviembre no quiso verse como un dictador y dejó correr a aquellos que como el munícipe desaforado Jesús Estrada Ferreiro le dijo hasta lo que no.

Sin embargo, entre líneas le insinuó al Congreso del Estado como poder independiente, que un funcionario que violenta los derechos de los sectores más vulnerables, no puede sobrevivir en los nuevos tiempos.

Sin lugar a dudas que empezó a compartir el sentir de los diferentes segmentos de la población, a los que se les pisotearon sus intereses.

Por eso el Congreso del Estado, comprendió la necesidad de ajustar cuentas con quien le causó tantos agravios a la ciudadanía. Entre ellos, a los discapacitados, a los adultos mayores, a los empresarios y a las viudas de policías.

Durante varios meses, el presidente municipal de la capital de Sinaloa, le acarreó inestabilidad a la relación y puso en sospecha la buenas intenciones del Gobierno del Estado para con los pobladores.

Tras una serie de episodios que protagonizó Jesús Estrada Ferreiro, los diputados locales lo neutralizaron y está a punto de que el Supremo Tribunal de Justicia del Estado, lo inmovilice para desempeñar cargo alguno o comisión pública, que lo sacó abruptamente de la carrera sucesoria por la gubernatura.

Este martes, el Oriundo de Batequitas, Badiraguato, reafirmó que goza de gran fortaleza política y social.

A los tantos desfiguros del alcalde de Mazatlán, Guillermo Benítez Torres, que acostumbra también a ponerse a “patadas con Sansón”, le dejó inscrito en la frente que “se coman las medicinas caducadas” si carecen de recursos para destruirlas.

Porque ellos son los culpables de pedir lotes demás, solo por no planear las necesidades de los cuadros en los hospitales y clínicas.

Al mazatleco “lo traen en sal” los electores por sus frecuentes viajes y por ser amante de las visitas a los antros de ciudades locales y extranjeras en las que escenifica “noches de copas locas”, como se lo restregó el dirigente de Movimiento Ciudadano, Sergio Torres Félix.

Y a quien le recriminó que se dedica a hacer negocios irregulares para beneficiar a empresas amigas en detrimento de los dineros del Erario Público del puerto, que ya lo metió en aprietos por la mala práctica de comprar lámparas led a precios tan elevados que rayan en el cinismo.

En la Cámara de legisladores se advierte que  es el segundo en la lista, de quien se pudiera judicializar su caso,  luego de la acción que se ejerció contra el antecesor de Juan de Dios Gámez, que no haya como salir del hoyo en que se metió por prepotente, grosero y por cometer tropelías financieras.

Rubén Rocha Moya, mostró que igualmente tiene una mano izquierda muy pesada al no temblar para cesar a funcionarios que se fugan del huacal en que los coloca, a pesar de la confianza que les otorga.

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