¿Un reconocimiento que afirma alianzas entre Rocha y Vargas?
Tras dejar agravios pasados, si es que los hubo, al calor de las precampañas internas por la gubernatura, el gobernador Rubén Rocha Moya sorprendió a propios y extraños al hacer un reconocimiento, en su propia casa, al alcalde de Ahome, Gerardo Vargas Landeros. Fue tan inusitado lo que dijo, porque parecía tan remoto, que la gente empezó a dudar lo que escuchó, porque las señales que mandó no se ajustan a su estilo. Cuando menos al de los últimos dos meses.
Aunque, no faltó quien previera que el mandatario sinaloense, decidió aplicar un cambio en su manera política de ver y de hacer las cosas.
No es necesario regresar mucho la línea del tiempo para confirmar, que su expresión no se apegó en la visita de labores que realizó el último día de mayo al territorio ahomense. No graduó en este caso, en toda su longitud que tiene la vara con la que acostumbra a medir al resto de los munícipes.
En ningún momento, intentó levantar el bastón tan alto para agarrar vuelo.
Lo movió suavemente, como palanca de apoyo para limar presuntas asperezas que se manejaron por los analistas y los expertos en la rumorología política, antes y después de que tanto el oriundo de Batequitas como el mochiteco, asumieron sus cargos tras protagonizar una carrera en la que compitieron en carriles alternos por la candidatura al puesto más grande del estado.
No era para asombrarse. El Ejecutivo estatal aunque se consideraron morenistas, no encontró tierra fértil entre los suyos para hacer equipo. Jesús Estrada Ferreiro y Guillermo Benitez Torres, que contendieron también en el proceso interno, no le perdonan el triunfo que obtuvo sobre ellos.
Les es imposible ocultar el odio que le tienen al máximo Jefe Político de la entidad, porque ambos apostaron que el Presidente Andrés Manuel López Obrador, los preferiría al presumir lazos de fuerte amistad que a la fecha no se reafirma. Los dos, desde que protestaron se metieron en una arena de riñas y desprecios contra quien se les atraviesa.
Más no administran la Comuna por el bien de los pobladores. Son puro grito y sombrerazos.
En cambio, con el ex secretario general de Gobierno del Estado, Rubén Rocha Moya, halló respeto y acciones coordinadas. Desde hace meses, visualizó probabilidades de tener un aliado y asi lo ratificó en su última estancia en la norteña municipalidad.
Públicamente no tuvo prejuicios y enmarcó: “Es el presidente municipal con el que mejor he trabajado”. Y confesó que asi se lo hizo saber al Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, el fin de semana anterior.
De paso, derrumbó la advertencia del culiacanense Jesús Estrada Ferreiro, con respecto a que su homólogo de Ahome, seguía en la lista de uno más que el titular del Poder estatal, planea eliminar para que no aspire a sucederlo.
No es de extrañarse, que el oficio, la estrategia y la tarea a fondo que desarrolla el edil de Ahome, lo reacomodaron en los ánimos del gobernante de Sinaloa. Sin embargo, la prudencia, el respeto y la alianza silenciosa que le profesa en público y en privado, y cuya mano le tendió siempre al ex rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, que se siente solo, los coloca en la línea de sumar para lo que se ofrezca próximamente.
Se le cae el circo en Sinaloa a Mario Zamora.
Al caérsele el circo al directivo nacional del Partido Revolucionario Institucional, Alejandro Moreno por sus escándalos de corrupción que lo exhiben como un delincuente más de los tantos que deambulan en los partidos, como efecto dominó, se le desmoronó también al senador priista y perdedor de casi todas las contiendas electorales en las que se mete, su maléfico intento de controlar las riendas del Comité Directivo Estatal del tricolor, al pedir licencia para imponer al nuevo presidente.
Por eso operó aplazar los tiempos, pese a que violentó los estatutos.
Como está estresado, retó a golpes a su colega del Partido del Trabajo en la Cámara Alta, Gerardo Fernández Noroña, que tampoco está muy completo, que digamos.
Un episodio que avergüenza a los mexicanos y que rebotó en aumento de pena cuando el diputado local del PRI, Ricardo Madrid, avala su comportamiento.
¿Qué ambos poderes no debieran modelar y promover, la no violencia que en todos los rincones, azota imparable?
¿Qué se puede esperar de legisladores que son ocasionados? El senador residente de Los Mochis, no gana una, pero se aferra en buscar pelea. Posiblemente la pierda con el adulto mayor al que llamó a los golpes.