De Golpe Bajo Por Francisco Rocha García

Zavala superó el reto de Semana Santa

Reacondicionó en tiempo y forma mil kilómetros de tramos carreteros

Ello y las ganas de salir, llenaron centros de recreo de vacacionistas

En tiempo y forma, el secretario de Obras Públicas de Gobierno del Estado, José Luis Zavala Cabanillas sacó en limpio el compromiso no escrito que hizo con los sinaloenses. Puso en condiciones materiales de mayor seguridad para el tránsito de vacacionistas que se volcaron hacia las playas y hacia los diferentes centros de recreo, mil kilómetros de tramos carreteros. Y que por mucho tiempo, lucieron en deterioro y dificultaron la circulación tanto de vehículos particulares de personas y de carga.

El funcionario en silencio operó todo el trabajo para que no se le hiciera “bolas el engrudo” antes del inicio de la Semana Mayor. Es uno de los colaboradores del gobernador Rubén Rocha Moya, más discretos pero igualmente más activo.

Realmente no es afecto a los reflectores, aunque sabe que tiene en sus manos una de las instituciones de vital valor para los pobladores y para el titular del Ejecutivo.

La obra  pública es la que le dá vida a toda administración, porque de ésta depende que se generen nuevos polos de infraestructura para el desarrollo económico, social y cultural, que desean los pobladores.

Porque un proyecto inconcluso, hecho a destiempo o de manera deficiente, pasa a los ojos calificadores de la sociedad que detesta errores, que luego clavan la espina de la duda, de que quedó asi a causa de las corruptelas.

De las viejas alianzas entre contratistas y autoridades que se afianzaron en los sexenios anteriores y que trajeron fracaso y ruinas para muchos pobladores, como consecuencia de que por intereses financieros o políticos, la obra pública la monopolizaron solo uno cuantos constructores.

Por ello el titular de  la SOP, no se anduvo con miramientos y como percibió que la Semana Santa se venía encima, instruyó a todo su equipo y personalmente emprendió las labores.

¿Qué otro elemento tenía lo podía asediar y no debía permitirlo?

Que las tareas se tornaron titánicas, dado que con dos años de pandemia que paralizaron prácticamente la acción gubernamental en este ramo para centrarse en la prevención y la lucha contra los estragos del Covid-19 entre la población, no se le aplicó mantenimiento a las principales vías de comunicación y sobre las que el Gobierno del Estado tiene la obligación de conservar óptimamente.

La prueba fehaciente, es que además de la avidez por salir de casa hacia los puntos de paseo, desde Mazatlán hasta Altata, Navolato, estuvieron llenos. Igual vistieron los escenarios de Guasave, Ahome, Escuinapa y otros que tienen turismo de montaña como El Fuerte y Cosalá, entre otros.

Si las carreteras siguieran semidestruidas, el panorama no sería así y la economía de por sí en el suelo de los prestadores de servicios, estaría en su peor momento, después de que el Coronavirus hizo lo propio para desaparecer centenares de empresas, sobre todo de la línea micro.

Deja un comentario