El Presidente, de nuevo en la cuna de grandes narcos
En su tercera visita lo acompañaron Quirino Ordaz y Rubén Rocha
Antonio Castañeda, una propuesta para resucitar al PRI en Sinaloa
A tiempo, Juan Ernesto Millán vio venir el debut y despedida de FXM
Flanqueado por el gobernador Quirino Ordaz Coppel y por el mandatario electo Rubén Rocha Moya, el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador visitó por tercera ocasión este viernes el municipio de Badiraguato, cuna de los más sobresalientes narcotraficantes, entre los que se figura Joaquín Guzmán Loera “El Chapo”, preso en una cárcel de los Estados Unidos.
La gira, obvio, que despertó el morbo de la crítica de los adversarios hacia el tabasqueño, pero les restregó que como autoridad ordenó la liberación de uno de los “Juniors” para evitar una matanza comunitaria cuando en un operativo en 2018, cayó en manos de las fuerzas federales.
Tan pronto como anunció su itinerario de trabajo para inspeccionar el avance de los trabajos de la carretera que parte de este punto serrano hacia Guadalupe y Calvo, Durango, sus detractores soltaron una ola de cuestionamientos. Los de siempre.
Desde aquella vez, en que incluso, saludó de toque de mano a la madre de uno de los capos y que luego les remató que sus antecesores y sus funcionarios, se reunían en secreto con miembros de la delincuencia de “cuello blanco”. Es decir, Andrés Manuel López Obrador, lo hizo a la vista de todos.
Esa fue la gran diferencia.
En la conferencia mañanera que acostumbra, el Ejecutivo Federal y que este 30 de los corrientes, encabezó en las instalaciones militares del Sauz en Culiacán, los reporteros no dejaron pasar por alto, el suceso que explotó aquel jueves 17 de octubre de hace dos años.
En una respuesta decisiva, les reiteró que como Presidente de la República, instruyó soltaran al detenido.
Algo le valora la población que está consciente de los alcances y limitaciones de la capacidad de los grupos delictivos.
La gente, en algunos puntos de las reuniones que tuvo, e inclusive en los plantones que se registraron para demandar apoyo o justicia, le reconoció al gobernante mexicano, que es el único que se atrevió a llegar hasta los pueblos de la municipalidad alteña, cuyo estigma lo cargan todos, como probables narcotraficantes.
Y convocó a observar a los pobladores de estas laderas, sin la mácula que les dibujaron las viejas historias del narco.
Priistas quieren a Tony Castañeda en la dirigencia.
Aunque es poco creíble que Francisco Antonio Castañeda Verduzco quiera intentar la resurrección del Partido Revolucionario Institucional en Sinaloa, entre los priistas lo analizan como uno de los pocos perfiles para operar un proyecto que alarga sus últimos estertores.
Cierto que el actual director de Vialidad y Transportes del Gobierno del Estado, cuenta con capacidad de estratega, los analistas ven que se trata de una misión imposible.
El ex alcalde de la capital sinaloense, tiene aparte amplias posibilidades de ser llamado a ocupar un cargo en el gabinete morenista de la entidad que está por integrarse. Es bien visto por “tirios y troyanos” y si lo que buscan los mandamás del nuevo gobierno, este personaje tiene experiencia y honradez.
Para él, sería más conveniente esperar a que se acomoden las calabazas conforme avance la carreta.
A tiempo se alejó del fuego Juan Ernesto.
Y quien se halla inmerso en actividades de tipo empresarial es el ex dirigente estatal del extinto Partido Fuerza por México, -que tuvo su debut y despedida en pasado junio- es Juan Ernesto Millán Pietsch.
Anda a todo lo que dá en época de pandemia en asuntos que no tienen nada que ver con la política.
Es visionario tanto para una cosa como para otra.
La prueba está en que muy a tiempo visualizó que FXM no tenía futuro. El muchacho renunció antes de que se realizaran las votaciones porque desde la Ciudad de México, constató la simulación con la que se comportaron algunos operadores.
Esa línea de indiferencia y desaliento no fue privativa de Sinaloa, sino que en todos los estados se resintió el fenómeno, porque ni las promesas más básicas les cumplieron.
Desde arriba, faltaron a la palabra.
Que bien que Juan Ernesto Millán Pietsch, sacó las manos del fuego antes de quemarse.