Sergio, el corredor más peligroso en la pista
Los ven desde fuera los ciudadanos como la opción viable para el día seis
Tres cayeron por codicia y otros están seducidos por sondeos de fantasías
Antes y a unas horas de arribar al momento de escuchar lo que canten las urnas por el viento que soplen los electores, a Sergio Torres Félix lo empezaron a ver ocupar el carril, desde las calles, las plazas públicas y los centros de trabajo, como el más peligroso de los ocho corredores que persiguen la gubernatura.
Porque tres, Gloria González Burboa, del Partido del Trabajo; Yolanda Cabrera Peraza, de Redes Sociales Progresistas, y Tomás Saucedo Carrero, del Verde Ecologista, se dejaron caer lastimosamente resbalando en las primeras vueltas al creer que vieron brillo de monedas de oro en el piso.
Las dos, aunque la segunda no declinó formalmente, se sumaron en medio de la vergüenza comunitaria a apoyar a la alianza PRI-PAM-PRD, que al final resultó lo mismo: se burlaron de los electores, porque se les doblaron las corvas.
El tercero, en treta ominosa, se fue a respaldar al abanderado de Morena-PAS y tropezó de adrede. Fue el primero en irse de bruces. No quisieron perder como verdaderos mujeres y hombres. No tuvieron dignidad y que bueno que enseñaron el cobre antes de llegar a medio camino.
Al candidato de Movimiento Ciudadano lo observan los sinaloenses como el único referente que se mantuvo firme y con ritmo al cien. Y que asumió un papel como un real opositor a los desmanes que cometen contra el pueblo, los gobiernos federal y estatal, antes, durante y después de que finalizara la campaña.
Al igual que Rosa Elena Millán, de Fuerza por México, no acostumbró a pagar encuestas que engañan. Le imprimió velocidad a la justa.
A diferencia de Mario Zamora Gastélum de la alianza PRI-PAN-PRD y de Rubén Rocha Moya, de Morena, que reprodujeron sondeos de preferencias electorales del momento a petición de parte, el ex alcalde de Culiacán, desplegó un proselitismo serio, sigiloso. Lejos del aspaviento pero firme. Ellos, sus contrincantes que todos los días pronuncian éxitos, no corrieron, deambularon tropezándose con los obstáculos de las falsas proyecciones.
El emecista, se introdujo a los territorios de los colonos populares y de las rancherías. Allá donde el tiempo de secas agobia el polvo y en el de lluvias, se llena uno de lodo.
Mientras que el morenista y el de la alianza “Va por Sinaloa”, pregonan ruidos triunfales antes de que más del 33 por ciento de los indecisos resuelva el mandato, gracias al síndrome de la encuestitis, no llegaron a los confines donde sobreviven los más jodidos. Donde están los votantes con apremios de cambio.
¿Pero por qué tanto grito estando la pista tan pareja?
Porque saben que los pronósticos de las empresas encuestadoras, con mucha frecuencia son erráticos. Por eso sudan frio en temporada caliente.
Y porque existen ciudadanos que para dar gusto o seguir el rollo, prometen votar por uno y al llegar a las casillas lo hacen por otro.
El resto de los abanderados, están conscientes de que, como en los juegos de béisbol, la realidad no se sabrá hasta que caiga el último out y este será hasta la novena entrada. El seis de junio próximo. O como el del Encuentro Solidario, Arnulfo Mendoza, que se inscribió por ocurrencia, el domingo verá sus malas cuentas, dado que le dio vueltas al círculo en el mismo punto y nunca salió del mismo lugar.
Por esa razón a Sergio Torres lo miran los pobladores, como una opción viable. Como el competidor que impone mayores riesgos a sus contrincantes que son alumbrados por el oropel de las quiméricas encuestas que pidieron a modo.
El que se mueve en el carril y al que le apuestan los ciudadanos, que lo quieren llevar a la gubernatura.