En Rosa Elena, no encontrarán enemiga pequeña
Discriminada por Rocha y Mario, se mete más a la lidia por la gubernatura
Una nueva opción para Sinaloa, dá mayoría femenil en Fuerza por México
Es evidente que Rubén Rocha Moya y Mario Zamora Gastélum, continuamente sacan de la contienda por la gubernatura a Rosa Elena Millán, pero ella se mete. Especialmente cuando pregonan que la carrera por el triunfo se comenzó a cerrar solo para los dos.
Se pierden en una apreciación por demás errática.
En ese acto grosero y discriminatorio contra las mujeres que aparecen como abanderadas y contra los hombres que completan la octava que participa, solo muestran que son víctimas de sus miedos y debilidades.
El primero, abanderado de Morena no pudo tomar el control de partido y desde la ciudad de México le elaboraron las listas. Es hora que no puede sortear las olas de protestas e inconformidades que en los municipios, se levantan voluminosas y que amenazar con deshacer su proyecto.
Resiente el ex coordinador de Asesores del gobernador priista Quirino Ordaz Coppel, los efectos de un Movimiento de Regeneración Nacional que le fragmentaron, y que tomó por asalto al desplazar a los militantes y fundadores.
Alli estriba otra más de sus fragilidades.
Pero ya padecía mareos, porque se le complicó mucho lograr la candidatura. Por eso las postergaciones.
Llegó al inicio de la campaña, destruido parcialmente y sobrevive en las encuestas a petición de parte, pero en la calle, la gente no lo acepta. No quieren más de lo mismo.
De Mario Zamora Gastélum, no se puede decir mucho. Cae pesado a los sinaloenses. Les parece burlesco.
Sin embargo, desgraciadamente para el abanderado de la alianza Va por Sinaloa –PRI, PAN, PRD- y de quienes lo rodean, esa es su nociva condición humana.
No existe acto, reunión o recorrido, en que a más de alguno de los que lo miran y lo oyen, confiesan que les cayó mal porque es “sangre pesada”, por más que intente parecer simpático.
No “conecta”.
Por ello causaron sarcasmos los últimos sondeos que se publicaron en las que lo elevaron por las nubes. Debe tener mucho cuidado porque entre más alto te pongan cuando es falso el andamiaje, mucho más duele caer.
El mochiteco usa todas las argucias habidas y por haber, en virtud de que le pesa ese miedo incontrolable de ser un fracasado en las elecciones.
Es a quien menos le queda, de los competidores, gritar que estará en la recta final. Es fácil revisar que en su historial electoral tiene puras mermas y ello lo trae dentro del código genético de su árbol genealógico. Su padre, Mario Zamora Malcampo, perdió la Alcaldía de Ahome, cuando el priismo era arrasador. Y en las actuales épocas, su sueño, no tendrá remedio cuando está en el sótano.
Tanto uno como el otro, no deben olvidar que en Rosa Elena Millán, candidata al Gobierno de Sinaloa de Fuerza por México, no encontrarán una enemiga pequeña.
La dama ya demostró en los campos de batalla que puede salir victoriosa. Sobre todo, cuando entre los ciudadanos se refuerza, que ya es tiempo de que una fémina arribe como gobernadora.
Y no hacen mal los cálculos los sinaloenses.
La muchacha de FXM, tiene toda una escuela detrás, que la yergue como experimentada y capaz. Junto con el presidente de Fuerza por México, en la entidad, Juan Ernesto Millán Pietsch, atesoran un capital político propio y acopian igualmente sectores que de otros institutos como PRI, PAN, PRD, se sumaron a su empresa electoral porque siempre los trajeron de mandaderos y nunca les dieron algo.
Llevan en su eje de empuje, a cientos de abanderados a diputados federales y locales, asi como a alcaldes y regidores, rostros que componen a las nuevas generaciones de políticos. Personajes de “contacto” directo con el pueblo y hombres y mujeres que nunca tuvieron oportunidades a pesar de que se la partieron.
Con ganas de trabajar.
Independientemente de que Rosa Elena Millán, representa la esperanza de un sector femenil sinaloense que lucha por empoderarse para combatir la violencia, las desigualdades y para que se hagan valer sus derechos como tales.
A ellas se adhieren con frecuencia, damas que jalan a sus familias, con la intención de cristalizar sus demandas, como candidata de un organismo partidista que tuvo a bien conformar las directivas y las candidaturas, con una mayoría en las que sobresalen las mujeres.