La estocada letal de Millán para el PRI
Entre las últimas estocadas que le asestaron al Partido Revolucionario Institucional en Sinaloa en pleno proceso electoral, no puede pasar desapercibida, con todo y que se quiera ocultar por sus directivos, la que se precia más letal y que operó Juan S. Millán Lizárraga, especialmente cuando se registra la disputa de cargos por decisión popular más grande de la historia.
La silenciosa pero contundente retirada simboliza un rompimiento definitivo con un instituto que dirigió y que lo llevó a la gubernatura en 1999. Y en el que ejerció como uno de los personajes más influyentes en la toma de determinaciones entre el priismo y la clase política sinaloense.
El acto de asunción de la dirigencia estatal del Partido Fuerza Por México, de Juan Ernesto Millán Pietsch el 27 de febrero, asi lo selló. La llegada como precandidata a la gubernatura de la priista de Rosa Elena Millán en ese suceso, lo remachó con golpes de marro encima.
El exmandatario, al que no le gusta “dormirse en sus laureles”, tuvo mucha paciencia.
Quienes integran su grupo, esperaron hasta el último instante del procesamiento de las candidaturas, sin embargo, ni Jesús Valdés Palazuelos, ni Alejandro Moreno Cárdenas, titulares del PRI en la entidad y en país, les allanaron los espacios.
La misma actitud adoptó el jefe priista que despacha en Gobierno del Estado, Quirino Ordaz Coppel. El mazatleco desde que llegó se negó a formar cuadros y les acotó el crecimiento político a los funcionarios y los recursos sociales y financieros.
Juan Ernesto Millán Pietsch desempeñó dos importantes puestos entre el 2016 al 2021 y para irse a encabezar el PFXP, renunció como vocal ejecutivo de la Comisión Estatal de Agua Potable y Alcantarillado de Sinaloa. Como al resto de los colaboradores lo tuvo a “pan y agua”.
Hay quienes aseguran que ante las señalas que se enviaban desde Palacio de Gobierno y con la nueva conformación partidista en la República Mexicana, Juan S. Millán a quien es difícil ver estático, planeó con mucho tiempo el plan B.
De relaciones cercanas con el senador suplente de Morena, Pedro Haces Barba, el ex gobernador se aprestó a impulsar el proyecto de Fuerza por México, en el que confluyen corrientes empresariales con las que se vinculó a su paso por la Confederación de Trabajadores de México.
Al mismo tiempo se subió al carro de Ricardo Monreal, el verdadero dueño del PFXM que se encuentra en una franca carrera por la Presidencia de la República y que necesita piezas para embonar los principales engranajes de lo que será su maquinaria.
Incluso, el ex titular del Poder Ejecutivo del estado de afiliación cetemista, se adaptó a las nuevas circunstancias al abrir la puerta a la creación de la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México, bastión obrero del presidente morenista Andrés Manuel López Obrador. No entregó la CTM, solo coadyuvó al tránsito de los gremios sindicales de un lugar a otro.
En plena justa comicial, es remoto que Juan S. Millán activara solo un distanciamiento temporal frente a los priistas. Aunque no le alienta el cobro de afrentas el golpe que les perpetró es mortal.
Y aquel político que le confesó a su amigo José Carlos de Saracho que presidía la Confederación Nacional de Organizaciones Populares, que abandonaría la contienda a la silla de la entidad contra Lauro Díaz Castro en 1998 porque el Secretario de Gobernación, Francisco Labastida Ochoa lo quería hacer añicos, sigue vigente y dándole batalla a “sirios y troyanos”.
Casualmente, en un lapso en que abanderados y dirigentes del Revolucionario Institucional, se quedan solos ante un adversario que crece como gigante.