De Golpe Bajo Por Francisco Rocha García

Torres, Vargas y Cuen, los edificadores

En tierra y lodo, por donde se desplazan a diario los potenciales electores que buscan quien les escuche y les atienda sus demandas, son realmente tres los personajes que construyen su candidatura al Gobierno del Sinaloa. En tiempo y forma, no hay más.

De las casi tres decenas de aspirantes que se observan en el escenario estatal, el resto espera a que se las regalen o se las arreglen como en los viejos tiempos, que todavía imponen esos estilos. Eventualmente lograrán alguna, pero sin una columna de seguidores que los acompañen hasta las urnas, donde se depositarán los sufragios que resolverán los comicios.

En un aparente cierre de círculo que reduce su espacio a los participantes y que afecta a aquellos que están inmóviles o clavan su mirada hacia el cielo, quedarán muchos si no se apuran a emparejarse porque los separa de ese trío, una amplia distancia.

Sergio Torres Félix, del Partido Revolucionario Institucional a quien los caciques de siempre le cerraron las puertas, edifica desde hace meses entre las clases populares una fuerza que cada día cobra más cuerpo.

A la vez, trae negociaciones con figuras sobresalientes de Movimiento Ciudadano, de Acción Nacional e inclusive de segmentos del Partido de la Revolución Democrática que miran como los cabos entre los pobladores.

El actual secretario de Pesca y Acuacultura de la entidad, recorre campos, comunidades rurales y asentamientos del casco urbano. Tiene una característica muy visible, porque no llega con las manos vacías y los jefes de familia le agradecen los apoyos alimenticios que les ayudan a continuar en la lucha en medio de la pandemia.

O los encauza en sus reclamos, poniéndose al frente de todo una base de gente que ya decidió “rifársela” con quien expresan es, el hijo de un modesto policía municipal de Culiacán.

Gerardo Vargas Landeros, es el otro ejemplo de que moldea a fondo un proyecto dentro de Movimiento de Regeneración Nacional. La labor que desempeña es intensa entre los ciudadanos.

Mantiene una postura directa y lista para el debate que se extiende hacia los contrincantes internos de Morena que lo quieren parar. De tal forma que esa polémica lo coloca en los aparadores preelectorales. Está a la vista de todos permanentemente.

Su tarea no la deja ahí. Trae una agenda de reuniones y encuentros con productores del campo y empresarios de distinto giro. Recoge sus necesidades y las canaliza a donde considera que se pueden solucionar.

Cuenta con un registro de actos de interrelación con la gente que le acrecentaron el número de militantes y simpatizantes de la Fundación Generando Valores y Liderazgos, que presta servicios sociales a la población.

De Héctor Melesio Cuén Ojeda, ni se diga. Es la prueba viviente de que moldea paso a paso y desde el primer minuto en que culminó la jornada por la gubernatura del 2016, un plan meticuloso y dinámico.

Primero para sellar que el Partido Sinaloense que preside, no es un instituto electorero, lanzó programas sociales que benefician a las familias y que están vigentes los 365 días del año.

Y segundo, para asegurar que existe un liderazgo de largo alcance. En ese entendido, el PAS cuenta con uno de los padrones de militantes más copiosos y movidos. Lo complementa con una estructura piramidal de comités seccionales, municipales y el estatal, que opera de manera completa y contundente.

Tiene rastros que atestiguan su paso por carreteras, caminos y veredas que entrelazan ranchos y ciudades, donde visita a los vecinos que lo llaman.

Y atesora a habitantes de pueblos que recibieron auxilio por su gestión en proyectos productivos o micro empresariales, asi como en la resolución de problemas. Lo mismo dicen los colonos.

Rubén Rocha Moya, senador morenista al igual que otros, no es que no tenga andamiaje para construir en las alturas o en ras de suelo. Lo que sucede es que lo hace muy lento y sin mucho ánimo.

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