En la UAS, prueban que las partes son la fuerza del todo
La clase trabajadora dio el once un rotundo no a la huelga
Guerra, Aceves y Pérez, hilan catorce años a la estabilidad
Envían señales que la educación está por encima de todo
Signan alianza para luchar juntos por mejorar presupuesto
Por mandato democrático de la clase trabajadora docente y administrativa se conjuró este 11 de diciembre el peligro de huelga en la Universidad Autónoma de Sinaloa. Este hecho, aparentemente inadvertido, logró establecer un trayecto con ritmo sostenido de catorce años de plena estabilidad política-laboral, que mucho antes era imposible porque fue campo de batalla de los grupúsculos que por décadas, la mantuvieron como rehén.
Los datos que arrojó el referéndum en todo el estado, dieron cuenta de que a pesar que el incremento del 3.4 por ciento directo al salario que les otorgaron no alcanza a cubrir la totalidad de las necesidades, hubo una alianza discreta y consistente con las autoridades para pugnar juntos por gestionar mayores recursos financieros.
De los 4 mil 117 profesores que acudieron a depositar su voto, 3 mil 870 se pronunciaron por el desistimiento, lo que representa que 94 puntos porcentuales de ese universo están conscientes de sacrificar parte de sus demandas en aras de la tranquilidad por la enseñanza pública universitaria. Solo 124 de los votantes apelaron por el movimiento huelguístico, que se limitan al 3.0 por ciento.
Hubo 82 abstenciones y 41 sufragios nulos.
Y entre quienes desempeñan tareas administrativas, el 89 por ciento no quiso ir al conflicto. El 5% si asintió que estallara, el 4 se abstuvo y solo se anularon dos boletas. De entre 4 mil 130 trabajadores que intervinieron en la consulta.
Tras la larga jornada de debate y análisis entre los miembros del Comité Ejecutivo de los gremios, de los comisionados y de los Comités Delegacionales, que coincidieron en el Consejo Estatal de Huelga, se comenzaron a soltar las primeras señales de humo blanco, que desplazó el riesgo de que se colocaran las banderas rojinegras.
¿Qué pesó a favor de los acuerdos para que no se desequilibraran los platillos de la balanza?
Que el diálogo y la persecución de un mismo fin, entre el rector de la UAS, Juan Eulogio Guerra y de los dirigentes Maricela Pérez Carrillo y José Carlos Aceves Tamayo, los unió en lo que fue una situación de equilibrio.
Que se atenderán el resto de las prestaciones entre las que destaca la basificación de más trabajadores y el pago de una serie de satisfactores que se demandaron.
El titular de la máxima casa de estudios y los líderes de los Suntuas –Administrativo y Académico, en este mismo orden- asumen que la lucha no debe ni puede ser como antes. Que ir a la confrontación no deja nada.
Y que las partes, son la fuerza del todo.