De Golpe Bajo Por Francisco Rocha García

A 21 de julio del 2019

Faustino Hernández, a librar la más dura de las batallas

Consolida su liderazgo entre las familias de los ejidos

Se suman campesinos a la Barra de Defensa Anti-abusos

Tiemblan industriales que les roban entre 150 a $ 300

Abogados acopian expedientes para interponer recursos

A las cruzadas que despliega en varios frentes por reivindicar el lugar que ocuparon los campesinos durante décadas, Faustino Hernández Álvarez se prepara para librar una de las batallas más dura de su trayectoria: la que desarrolla contra los industriales de Sinaloa.

El Presidente de la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos, se convirtió en el primer dirigente que empezó a encarar a uno de los sectores privilegiados por las autoridades. Es claro que les cobrará afrentas y saldos latrocinios que por mucho tiempo cometieron en contra de los labradores sociales de la tierra.

A través de las barras de Defensa Jurídica contra Abusos a los Productores, para lo que cuenta con un sólido equipo de abogados, se comenzaron a acopiar los expedientes de ejidatarios a los que en medio de una cadena de usura les perpetuaron los empresarios a los que les entregan cada ciclo, la cosecha.

Pero, ¿cuáles son las primeras señales que arrojó éste programa defensivo?

Que en un corto tiempo, los miembros del segmento ejidal hicieron suya esta declaración de guerra. Las mesas de recepción de documentos, engrosan las carpetas con el historial y los descuentos que les aplican por conceptos inventados.

No tardan en emprender paralelamente, acciones de sublevación a las acciones legales que pusieron en marcha. La mayoría de los socios de la LCA, miran a Faustino Hernández Álvarez, como uno de los líderes que se adapta al tiempo y a las circunstancias.

A las demandas actuales que requieren atenderse ante el clamor de las familias campesinas.

 A ese grito de lucha que pegó el dirigente, inmediatamente se sumaron muchos de los ejidatarios que esperaron muchos años para lanzarse en contra de quienes les esquilman.

Datos que se les acumularon por el prácticamente robo en despoblado que les hacen los “compradores”, es que les quitan de entre 150 a 300 pesos por cada tonelada de maíz, frijol o los diversos alimentos que comercializan.

Que si se procesan esa información en cálculos, se trata de miles de productores dañados y miles de millones de pesos arrebatados a quienes se parten el alma en los surcos de las parcelas.

Por tanto hay muchas razones para entrar al campo de batalla.

Y existen versiones de que  varios industriales empezaron a temblar.

En unos días vendrá el desenlace.

El diputado Faustino Hernández Álvarez, pareciera que tiene el don de la ubicuidad libra otras luchas en el Congreso del Estado, en las carreteras y en los frentes de las instituciones gubernamentales, a las que continuamente reclama mejores precios para la producción agrícola y se les cubra en menos tiempo.

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