De Golpe Bajo Por Francisco Rocha García .

A 25 de junio del 2019

Yeraldine Bonilla, exhibió desconocimiento y ligereza

No debe olvidar que “el buen juez por su casa empieza”

Pretende mandar y se entromete en todas las bancadas

¿En dónde está su trabajo de cabildeo entre la sociedad?

Angélica Díaz, la única firme en respetar diversidad sexual

Impulsó consultas, foros, pláticas y encuentros comunitarios

Probablemente para lograr un nivel de protagonismo que no le otorgan sus escasas participaciones o propuestas en el Congreso del Estado, la legisladora morenista Yeraldine Bonilla Valverde exhibió sus excesos de ignorancia y de comodidad, condición predominante en la que está atrapada la actual legislatura impulsada por los grupos mayoritarios. Basada por desgracia en que “hay que echar a perder, para aprender”.

Y desde que se instaló la nueva correlación de fuerzas, por desconocimiento o por el actuar imberbe de varios de ellos, especialmente los de Morena, se malgastaron esfuerzos, dinero y el procesamiento de iniciativas que pudieron ser muy beneficiosas para la sociedad.

En tanto, entre el polvo de los archivos se almacenaron centenares de éstas.

¿Cómo cree Yeraldine Bonilla Valverde que puede responsabilizar con tanta ligereza a su homóloga del Partido Sinaloense y presidenta de la Comisión de Derechos Humanos, Angélica Díaz de Cuén?

¿Y con tanto confort decir que le quitará la directiva de esa comisión? Aparte la fustiga porque el voto del martes 18 no lo emitió en el mismo sentido en que lo hizo ella?

Primero, la legisladora debe entender que si ella mandara en la decisión que tendrían que tomar todos, los sinaloenses no necesitarían más piezas legislativas en la Cámara local y bastaría con que las sesiones las procesará sola, sin nadie que disintiera de las ideas o que pensara o actuara diferente.

Por el contrario, ese es uno de los elementos esenciales que caracteriza a los grupos parlamentarios.

Para eso se registran el debate, los foros, las consultas y el trabajo personal que ayuda a convencer a quienes se advierte que sostienen lo contrario.

¿En dónde está ese trabajo que Yeraldine Bonilla Valverde hizo ante la comunidad y sus iguales en el Poder legislativo?

¿De dónde saca que ella puede obligar a los de los partidos distintos a que tiene que sufragar como a ella se le antoje? Por eso son diversos.

Y, ¿Por qué no persuadió a criticó a los seis legisladores de Morena que les dieron la contra a todos? Es decir, ¿si no manda en su casa cómo se entromete en la de los vecinos?

Ignorancia o mala fe, son lo que puso a la vista.

Y arrebatar un cargo de Comisión nada más porque sí, realmente no es tan fácil como pagar en cómodas mensualidades un compromiso contraído. Debe conocer las normas jurídicas y junto con Merary Villegas, la diputada federal, las reglas del juego político.

La resolución que el Pleno tomó el pasado 18 de junio, no dependía jamás de una manifestación de defensa de los derechos humanos, que además les corresponde a los organismos no gubernamentales y que no pasan de la emisión de una recomendación. Eso no daba el triunfo, que no se confunda.

La diputada Angélica Díaz de Cuén, fue una de las pocas que mantuvo una postura de los respetos humanos hacia los sectores de la diversidad sexual y a los de los religiosos que conformaron los dos extremos en la propuesta de matrimonio igualitario.

Estuvo en las mesas de trabajo y escuchó los pronunciamientos mayoritarios. Reflexionó a fondo y votó con madurez.

Ese linchamiento que la morenista emprendió contra la diputada del PAS, tiene más que ver con intereses políticos que con las convicciones que en el quehacer cotidiano demuestra.

Para cambiar las cosas, tendría que empezar por ella misma. Luego componer a los de su bancada, que hicieron el contrapeso en el Congreso del Estado.

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