Crepúsculo Por Francisco Rocha García

A 29 de octubre del 2018

Fuerza Trébol, de la crítica al terreno de los hechos

Después del clamor que surgió de los damnificados por la tormenta del 20 de septiembre y la humillación de algunos funcionarios del Gobierno del Estado, que entregaron colchones podridos y contaminados, la estructura y dirigencia de Fuerza Trébol no quisieron esperar y se desplegaron hasta El Rosario y Escuinapa para llevar ayuda a los necesitados.

En ese sentido, la crítica que hizo el líder de esta agrupación Gerardo Vargas Landeros por el abuso que se cometió contra las familias afectadas y, que no le pareció a algunos servidores públicos estatales, trascendió al terreno de los hechos.

Sin ser autoridad, los miembros de Fuerza Trébol se trasladaron hacia las comunidades y colonias populares de las dos municipalidades que sufrieron los embates del huracán “Willa” y les pusieron en manos de los vecinos algunos artículos y comestibles para auxiliarlos en estos instantes tan difíciles.

Como parte de la labor que realizaron, conversaron también con los lugareños y recogieron algunas de las demandas que les confiaron.

La actuación de los brigadistas y directiva del organismo no gubernamental,  reafirmó que el cuestionamiento de Gerardo Vargas Landeros hacia el Gobierno que encabeza Quirino Ordaz Coppel, no se circunscribió solo a una expresión de mala fe o de confrontación política.

Puso de relieve, que se convirtió en voz de ciudadanos inconformes que ante la ausencia de instituciones que tienen la responsabilidad de atenderlos y lo que hicieron fue ofenderlos, buscaron actores sociales o liderazgos para canalizar sus reclamos.

Luego para no quedar en palabrería por los señalamientos  del agravio que llenó de ira a la sociedad, decidió entrar a la práctica, y se puso a ayudar a los damnificados.

Desde hace meses que Fuerza Trébol anunció que reiniciaría sus tareas de apoyo social a los sinaloenses y con esta acción, seguramente se intensificará en los días por venir.

Ataca Durazo:  narco apoyo por vacíos de gobierno.

Casualmente en la visita que ayer realizó a Culiacán, Alfonso Durazo, futuro secretario de Seguridad Federal  “Diálogo Ciudadano por la Paz y el Bienestar” y que tuvo como escenario una de los espacios de la Torre Académica de la Universidad Autónoma de Sinaloa, el representante del Presidente Electo Andrés Manuel López Obrador, no se quiso ir sin pegar un rozón al Ejecutivo de Sinaloa.

A pregunta de uno de los reporteros que le pidió su opinión sobre los colchones y otros enseres que regaló un probable grupo del narcotráfico en nuestro estado, acusó que eso sucede en los lugares en que las autoridades dejan vacíos que no llenan porque no cumplen con su responsabilidad.

Y reiteró que el equipo del tabasqueño que asumirá el poder federal el primero de diciembre, no pactará con el crimen organizada que creció al igual que la impunidad y la violencia, por la protección que reciben de los policías locales en un  fenómeno que se dá porque igualmente gozan de la complicidad de algún político o funcionario de Gobierno.

“A esos los castigarán”, advirtió como nunca se ha hecho.

Y se les otorgará amnistía a las mujeres que están en prisión porque las obligan a transportar drogas como “mulas, y a los niños de entre siete y doce años de edad, que se desempeñan como “halcones” del narcotráfico y están “armados hasta los dientes”.

La mancha que carga Alfonso Durazo en Culiacán.

Lo negativo que mostró el próximo Secretario de Seguridad federal, Alfonso Durazo fue a su cuñado Jorge Julián Chávez Murillo. Lo trajo como tatuaje como si le pudiera abonar mucho al Gobierno de la Cuarta Transformación.

Dejó una estela de corrupción en el Patronato de Bomberos Voluntarios de la capital de Sinaloa y se sirvió con la cuchara grande al adjudicarse sueldos ofensivos en un cuerpo de ese tipo.

Incluso, todavía se entromete mucho en las labores de ese organismo.

Y como directivo del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública, hizo lo mismo: nada. Fue una figura decorativa. Pero supo exprimir financieramente las arcas que lo mantienen desahogado.

 

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