De Golpe Bajo

Por Francisco Rocha García

Arredondo, “lobo con piel de oveja”, les ve la cara a los priistas
Leobardo y Fernando, son las rémoras indeseables de Morena

En el centro de lo más fétido de la ironía política, Sergio Mario Arredondo Salas renunció al Partido, -Revolucionario Institucional-, al que nunca podrá dimitir porque sencillamente nunca perteneció a sus filas. Seguramente, su exposición, más que imponer el susto que planeó, desató las carcajadas de quienes lo conocen y, específicamente de los priistas y de la lideresa de ellos, la aguerrida Paola Gárate.

¿Cuándo el diputado que recibió este cargo como obsequio, recorrió las calles de las colonias y los lodazales en tiempo de lluvia para promover el voto en favor de alguno de los candidatos o para ofertar al PRI como una opción viable para los sinaloenses?

¡Nunca!
Y menos cuando entraña a una especie parecida “al hijo de papi” que la personificó en “yerno de suegro”.

Es osar quitarle al extinto exgobernador Jesús Aguilar Padilla, su capacidad para acomodar piezas en los aparatos del poder público y en los legislativos.

E implica una ofensa para la militancia que saliera a presumir que se va del tricolor porque no comparte la visión de la dirigencia. No tiene remedio.
Casi le dijo a cada ciudadano y a cada integrante del priismo, “Iris ingenuo”.

En la actividad política actual, en realidad, Sergio Mario Arredondo Salas, no es nadie. Sabe perfectamente y el pueblo también, el cómo y por qué llegó a un puesto público y después ocupó una curul en la Cámara local.

¿A quién cree que engaña?
Lo cierto es que se envició con los privilegios que probó como delicias que no le costaron nada.
Y hoy pega un puntapié al instituto que lo colocó en un lugar que no merecía ni merece.

Le gustó lo que ingirió y por ello traicionó a quien lo puso donde no debía estar y como desde que forma parte del Poder Legislativo, se declaró morenista con sus acciones, lo único que hace es confirmar que jamás fue priista.

Es un lobo más con disfraz de oveja. De esos que tanto abundan en los partidos.

Leobardo y Fernando, las rémoras indeseables de Morena

Sin tener méritos, ni llene y menos dignidad, los tristemente célebres Leobardo Alcántara y Fernando García, a quien se considera lo peor de los diputados federales de los tiempos modernos, se apuran para asegurar por tercerea ocasión una curul en el Congreso Federal y reafirmarse como las rémoras del Partido del Trabajo, que subsisten a expensas de los votos de Morena.
No conformes con ello, se presumen como los únicos que podrían ir a la reelección, “como si no existieran más aspirantes o personas capaces”.
Es tan desmedida su hambre de dinero y de fama, que su manera de actuar, agravia a los militantes petistas, a los morenistas y a la sociedad sinaloense, a la que aportan, nada en lo absoluto.
Son el oprobio de una generación de políticos, que en ocasiones, los analistas, no quieren mencionar. Y a los que los potenciales electores, no quisieran ver más en las boletas

¡Que desgracia!

Para un pueblo que en el ánimo de cambiar su panorama en aras de mejorar, tuvo a estos tipejos en la Cámara Baja y que lograron colocarse porque en las dos últimas elecciones, los votantes salieron a cruzan las boletas por todos los que se postularon a nombre de Movimiento de Regeneración Nacional.

Sufragaron prácticamente a ciegas.

Sin darse cuenta que bajo la piel ñmorena, colgaban los lastres del PT que se niegan a soltarse. Y en su instante, se colaron para mal hasta con los dientes.

Qué pena que les permitan seguir en una alianza, que no sea para ellos, y que personifican a la antítesis, de no mentir, no robar y no traicionar.
Bastaría con que les impusieran la “no reelección”, como lo pronunció recientemente el gobernador Rubén Rocha Moya, jefe de la Cuarta Transformación en Sinaloa, que convocó a muchos de los que buscan repetir, a que le “den chance a otros”.

Son los legisladores en los distritos electorales federales, de la vergüenza para la comunidad y para una colación que en algún momento, sonó comprometedora.
Y para un proceso electoral distinto a los dos que antecedieron y que le podría cobrar facturas a Movimiento de Regeneración Nacional, que no sabe a la fecha, signar compromisos en los que las figuras rentables, son una necesidad urgente.

Cuestión elemental que tendría que afinar para dejar de alimentar parásitos que no le convienen y solo le succionan sus energías, asi como su credibilidad social y electoral, que hoy más que nunca estará a prueba.

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