Por Francisco Rocha García
Ahome y Guasave, centros de afluencia turística y política
La fiebre por la final del béisbol trae al cien a autoridades y a pobladores
Gerardo Vargas aprovecha los episodios y Martín Ahumada no sabe cómo
Atraídos por la fiebre que causó la final del béisbol de la Liga Arco Mexicana del Pacífico entre los Cañeros y Algodoneros, un éxodo de asistentes se registró en los últimos días en las ciudades de Los Mochis, Ahome y Guasave, respectivamente, convirtiéndose de un día para otro en centros de afluencia de aficionados, turistas, deportistas y políticos que buscan hacerse notar para usar los encuentros como pasarelas previas al 2024, que será altamente electoral.
En ese ambiente donde se mezclan el deporte y la política, a cuyos juegos podría acudir el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, el alcalde ahomense, Gerardo Vargas Landeros, capitalizó desde antes y durante, el suceso beisbolero.
Dadas sus habilidades como político de carrera, el aspirante al Senado de la República, dejó pasmado a su homólogo guasavense, Martín Ahumada Quintero, que no supo aprovechar uno de los acontecimientos más importantes de inicio de año, antesala del proceso electoral en que el en país se renovarán el Poder Ejecutivo Federal, el Congreso de la Unión y en nuestra entidad las cámaras legislativas locales y los 20 ayuntamientos al aprobarse el decreto para Eldorado y Juan José Ríos.
En los tres episodios que se desarrollaron el gobernador Rubén Rocha Moya estuvo como espectador y testigo de honor y a su lado siempre apareció el mochitense, que además desplegó estrategias para no desperdiciar la ola humanan que se volcó hacia la reservación de hoteles y se coordinó con los prestadores de servicios del
ramo para reforzar la fluidez de dinero a través del turismo, las ventas en los comercios y restaurantes, y por supuesto, promover las relaciones públicas y políticas con figuras del medio que llegaron a estar a la expectativa de los juegos.
Gerardo Vargas Landeros, aunque les informó a los presentes que tuvo cerca la noche del martes en Guasave, que salió positivo del Cobid-19 y aunque sabía que ello lo obligará a aislarse por lo menos 10 días de la actividad pública y de las multitudes, hasta esa información tuvo un efecto político cuando la subió a las redes sociales y colaboradores suyos la dispersaron como pólvora.
No cabe duda que es un personaje al que le sobra oficio político y experiencia en este argot.
Reforma a la Ley de la UAS, ¿dedicatoria desde el Congreso?
Las reformas a la Ley Orgánica de la Universidad Autónoma de Sinaloa que anunció el Congreso del Estado, comenzaron a ocasionar escozor e incomodidad permanente a los diferentes sectores de la Universidad Autónoma de Sinaloa.
En cuanto se enteró de la intentona que muy dentro del anteproyecto podría llevar una dedicatoria de venganza contra la Alma Mater, el rector de ésta Jesús Madueña Molina, le advirtió a los diputados de todas las fracciones, y pese a que no lo dijo, especialmente les insinuó a los de Morena que no actúen para trastocar la fuerza de la autonomía que está consagrada en las leyes de la materia.
El titular de Rectoría de la UAS, reprobó que no obstante que la Ley General de Educación Pública señala que antes se les debe consultar a los universitarios, ni siquiera les avisaron.
Tal actitud suena como una acción que se emprendió con alevosía, traición y ventaja.
Las consecuencias se anticipan con estridencia de “choques de trenes” si no se concilia procesar finalmente un proyecto que convenga a los sinaloenses y no solo a uno u otro segmento del poder político.
La cadena de incidentes, ¿serán casualidad?
La falsa alarma de que en la Plaza Ventura había una bomba que estallaría el pasado 18 de los corrientes y los hechos que en cadena prosiguieron con el lanzamiento de poncha llantas frente a la Fiscalía General del Estado, el hallazgo de un bidón con supuestas sustancias peligrosas que se dejó exprofeso en el fraccionamiento San Florencio y el ataque a trabajadores de Salud que luego se dijo que era contra elementos de la Guardia Nacional casi frente a las instalaciones del
Hospital General de Culiacán, creó entre el imaginario colectivo que éstos que no son meras coincidencias.
Y le prende fuego a la posibilidad de que algo podría pasar, después del caso Jesús María.
Tal vez es el temor que todavía no se va. La gente piensa y expone que se trata de actos de terrorismo.
La recomendación entre los vecinos es no salir tan noche y resguardarse. Es el predominio de la desconfianza a lo reciente.