De Golpe Bajo Por Francisco Rocha García

En abonos el retorno de la normalidad clamada

Desde las esferas de los poderes federal, estatal y municipal se hacen esfuerzos para dar vuelta a la página al ponerse en el centro de la mira que se retornó a la normalidad, en las calles, las plazas, los centros de trabajo, las esquinas que son punto de reunión y hasta en los hogares, los comentarios, las dudas y los cuestionamientos que fluyen en torno al suceso del jueves pasado, imponen que para cambiar la realidad en pocos días, eso es insuficiente.

La calma a la que aplasta la intranquilidad parece que transita en abonos, por más que se aduzca lo contrario.

Y no es para menos, el suceso violento con sus efectos directos y colaterales, dejó heridas que tardarán mucho tiempo en empezar a cerrar.

La presencia copiosa de elementos de las Fuerzas Armadas y policías estatales en la vía pública, que patrullan y establecen retenes móviles y en algunos casos somete a revisiones a automovilistas sospechosos, obligan a sentir tanto un sosiego parcial porque se asegura que vigilan para prevenir desmanes.

Aunque también, la zozobra de que es necesario estar alerta porque sin andan en activo, es que algo podría suceder como consecuencia de los choques armados que se dieron el 5 de enero.

El caso es que la zozobra y las secuelas postraumáticas, se expresan en las charlas como quejas y como expresiones automáticas del sentir humano.

No se sabe cuánto tiempo más deberá pasar para que se cierren gradualmente las lesiones colectivas.

El gobernador Rubén Rocha Moya tiene preocupaciones que no son fáciles de sacudir y despliega estrategias por todos los flancos.

 Mueve Gámez a colaboradores que “no pintaron”.

Después de la refriega que agitó la vida cotidiana en la víspera del Día de Reyes, los ajustes de funcionarios llegaron al Gobierno del Estado, a Universidad Autónoma y del Ayuntamiento de Culiacán.

En los dos primero casos, no son muy significativos.

Sin embargo, en la Comuna que preside Juan de Dios Gámez Mendívil adquieren una mediana relevancia porque movió de la Secretaría del Ayuntamiento, el segundo cargo de mayor importancia en el municipio, a Leobardo Gallardo Beltrán quien apenas cumpliría siete meses en el cargo.

En su lugar propuso y aprobó el Cabildo a José Ernesto Peñuelas Castellano, hijo de un viejo priista que pertenece al grupo del ex gobernador Jesús Aguilar Padilla, el guasavense Jesús Rosario Peñuelas.

Y de la Dirección de Obras Públicas removió a Roberto Zazueta Tapia, quien deambuló ya en un puesto importante en el Instituto Sinaloense para la Infraestructura Física Educativa.

De este caso, se informa que el muchacho no dio la medida, pero por sus estrechas relaciones con el poder político lo enviaron a la gerencia de la Junta de Agua Potable y Alcantarillado de Culiacán.

Difícilmente superará el trabajo y el tiempo de duración -12 años- de Jesús Higuera Laura, que quedó en la banca después de parecer intocable, por algo muy peliagudo que se registró.

Para llenar el hueco de la DOP, arribó la dama Arlette Díaz León, que no conoce mucho del área, lo que genera desconcierto frente al cumulo de demandas sociales que hay en lista.

Estrada clama perdón pero a la vez golpea.

A como acostumbra, el alcalde desaforado de la capital sinaloense, Jesús Estrada Ferreiro volvió a subirse a la arena de lucha contra su ex amigo, el mandatario Rubén Rocha Moya.

En una carta que le envió y circuló por los medios de comunicación, acusó de persecución de Estado, que no cesa desde que se desató a través del brazo armado del Congreso del Estado, que representa el diputado morenista, Feliciano Castro Meléndrez.

Y le reprocha al oriundo de Batequitas, que a pesar de que continuamente le pide lo reciba en audiencia, lo trata con una total indiferencia, que no se merece.

Al ex munícipe, sufre en carne propia aquellas frialdades que aplicó a compañeros de trabajo, a amigos y a ciudadanos.

Era imposible que escapara a la máxima de que  “quien a hierro mata, a hierro muere”.

Hoy se desvive porque le pongan un poquito de atención. Es víctima del desdén que tanto utilizó contra quien se le acercaba.

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