De Golpe Bajo

Por Francisco Rocha García

   En abonos el retorno de la normalidad clamada

Desde las esferas de los poderes federal, estatal y municipal se hacen esfuerzos para dar vuelta a la página al ponerse en el centro de la mira que se retornó a la normalidad, en las calles, las plazas, los centros de trabajo, las esquinas que son punto de reunión y hasta en los hogares, los comentarios, las dudas y los cuestionamientos que fluyen en torno al suceso del jueves pasado, imponen que para cambiar la realidad en pocos días, eso es insuficiente.

La calma a la que aplasta la intranquilidad parece que transita en abonos, por más que se aduzca lo contrario.

Y no es para menos, el suceso violento con sus efectos directos y colaterales, dejó heridas que tardarán mucho tiempo en empezar a cerrar.

La presencia copiosa de elementos de las Fuerzas Armadas y policías estatales en la vía pública, que patrullan y establecen retenes móviles y en algunos casos somete a revisiones a automovilistas sospechosos, obligan a sentir tanto un sosiego parcial porque se asegura que vigilan para prevenir desmanes.

Aunque también, la zozobra de que es necesario estar alerta porque sin andan en activo, es que algo podría suceder como consecuencia de los choques armados que se dieron el 5 de enero.

El caso es que la zozobra y las secuelas postraumáticas, se expresan en las charlas como quejas y como expresiones automáticas del sentir humano.

No se sabe cuánto tiempo más deberá pasar para que se cierren gradualmente las lesiones colectivas.

El gobernador Rubén Rocha Moya tiene preocupaciones que no son fáciles de sacudir y despliega estrategias por todos los flancos.

Mueve Gámez a colaboradores que “no pintaron”.

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