De Golpe Bajo

Por Francisco Rocha García

La estrategia humana de Rocha para paliar el caso Jesús María

Siguió un operativo en la Hidalgo y accionó el control de daños

 

A la detención de Ovidio Guzmán López que internacionalizó el nombre del pueblo de Jesús María, Culiacán, le siguió el miedo, el morbo de subir informaciones falsas a las redes por mentes menesterosas que generaron confusión y un operativo que se desplegó en una casa de la colonia Miguel Hidalgo, en la que se filtró la supuesta ubicación de Néstor Ernesto Pérez, responsable de brindar seguridad al personaje capturado.

Ese hecho luego de que el Ejército Mexicano salió de las inmediaciones de la comunidad donde se registró el arresto de uno de los hijos de Joaquín Guzmán Loera, alertó sobre la posibilidad del retorno del caos en que grupos de pistoleros desataron balaceras, quemas de camiones y bloqueos de calles y sembraron el terror en la capital del estado y en municipios como de Ahome, Escuinapa, Navolato, El Fuerte y Mazatlán.

La noche del sábado, cundió de nuevo el riesgo de pánico.

Ello obligó al Secretario de Seguridad Pública del Estado, Cristóbal Castañeda a estar de manera permanente en comunicación con los sinaloenses a través de los medios electrónicos y digitales.

Su tarea fue evitar que desde fuera se la “alborotara la bitachera”, que hacia un día se calmó luego de los fatídicos enfrentamientos que llegaron hasta el Aeropuerto Internacional culiacanense.

Frente al suceso y para estar de lleno en el control de daños el gobernador Rubén Rocha Moya el mismo 7 de los corrientes y antes de que se desarrollará el

dispositivo de policías estatales y federales, puso en marcha una estrategia política de contenido humanitario.

Envió brigadas de auxilio, médicos, alimentos y atención para la restauración de los servicios básicos como la energía eléctrica que se suspendió al empezar la acción militar la madrugada el jueves, con el propósito de paliar las cicatrices físicas, emocionales, morales y materiales de las familias que nada tienen que ver con el choque armado que se dio.

Incluso, la caravana de ayuda que se dirigió desde temprano, y que contempló hasta albañiles para que reconstruyeran las fachadas de viviendas que sufrieron los impactos de los balazos, los encabezó personal de la Secretaría de la Defensa Nacional que regresó unas horas antes de que abandonó por orden Presidencial el lugar del acontecimiento.

El secretario de Salud del Gobierno del Estado, Cuitláhuac González, reveló que por estimación es de algunos lugareños, habría personas heridas por los caminos y cerros que se localizan en los alrededores y que el mandatario los instruyó para que los atendieran sin prejuzgar a nadie.

Sin embargo, tampoco se encontraron para auxiliarlos.

Este domingo, cuadrillas de lugareños se integraron por acuerdos propios y se lanzaron a la búsqueda de cadáveres que seguramente quedaron en la huida de civiles que fueron parte de la confrontación, cuyos zopilotes, como en las películas sobrevolaban un amplia zona.

Seguramente el Ejecutivo estatal Rubén Rocha Moya hablará ampliamente sobre datos que no se conocieron o acciones que se emprenderán para cauterizar las lesiones que dejó el evento y que lanzó a la fama internacional a la sindicatura de Jesús María.

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