Marco Osuna contra los asaltantes del PRI
A Mario Zamora Gastélum, quien es una gran decepción como político, le espanta la idea de quedarse al margen del presupuesto después del 2024 y sobre esa infame conducta cuida como las “toninas” la silla del PRI en Sinaloa, para asegurar el abasto de recursos financieros que le permitirán sobrevivir sin que le suden las manos.
Por ello en el estado jefatura una especie de banda de asaltantes en despoblado que en el país dirige su amigo y desenmascarado ladrón Alejandro Moreno Cárdenas, quien planea acaparar hasta los más insignificantes cargos partidistas.
Los dos, son capaces de vender su alma al Maligno y a pasar por encima de los derechos y los meritos de cualesquiera. No les importa para nada el Partido Revolucionario Institucional y menos la militancia que clama a gritos en el estado la salida de Cinthya Valenzuela Langárica y el arribo de figuras que realmente contraigan compromisos con sus bases.
La diputada local priista, solo cobra. No existe algo a la vista que haga por el priismo que se debate en el fango de los intereses mezquinos de los de arriba.
Los brotes de malestar y de deseos de justicia, empezaron a acomodar en la línea de defensa a los primeros caballeros y damas que prácticamente están a punto de levantarse en armas.
El surgimiento de Marco Antonio Osuna Moreno, que recorre el territorio sinaloense y conversa de cerca con los integrantes de la estructura humana y que le muestran su fastidio, es el único movimiento que hasta la fecha se observa serio y decisivo.
De Ahome, donde reside, cayó estrepitosamente el candidato de Mario Zamora Gastélum, el tristemente y célebre Álvaro Ruelas Echave al que las mayorías objetaron por corrupto.
Le recordaron como fue su paso por algunos puestos públicos a los que los catapultó el Revolucionario Institucional y como temblaron luego de que salió de los mismos.
Entre éstos, la Presidencia Municipal ahomense, la Secretaría de Desarrollo Social con el gobernador Quirino Ordaz Coppel de la que lo quitó muy rápido al descubrirle suciedad en el manejo de los programas y los dineros.
Y en el Instituto Sinaloense de la Infraestructura Educativa, ni se diga. Casi acabó con las siglas de lo que fue una prestigiosa institución que construye y repara escuelas en la entidad.
Aarón Rivas Loaiza, es otro de los aspirantes a las riendas del Comité Directivo Estatal, pero su pronunciamiento fue muy tenue. Le faltó fuerza para que los militantes lo alcanzaran a escuchar y a volcarse a revolucionar las cosas en el organismo.
Aarón Irízar López, más duró en expresar sus intenciones que en retirarse. Guardó silencio sepulcral y se rumora que es por algo que le incomodó y no ratificó el amor y respeto que dijo tener con la gente de dentro.
Nubia Ramos la ex alcaldesa de El Fuerte, apenas balbuceó que le interesa. Empero le faltan muchas tablas y su campo de batalla de limita a esa zona norteña de nuestra geografía.
En esa óptica, la aparición de Marco Antonio Osuna para los priistas se aduce como como la más atractiva y contundente. El muchacho tiene amplia experiencia en enfrentar conflictos y reúne simpatías que otros no logran acopiar.
Como subsecretario de Desarrollo Social del Gobierno del Estado, atravesó comunidades rurales y asentamientos de ciudades donde resolvió demandas que se le expusieron.
Y tiene la costumbre de en enfrentarse a personajes con poder que se precian de intocables cuando lo llaman sectores vulnerables a los que se les trasgreden sus derechos y sus patrimonios.
No le gustan los abusos que se cometen contra los de abajo.
Independientemente de que conoce las entrañas del Partido Revolucionario Institucional y diseña estrategias para sacarlo adelante.
Todos los días, emprende actividades con aquellos priistas que quedaron olvidados por sus líderes venales.