Vargas, el único alcalde con saldo a favor para el Primer Informe
Ahome, en los primeros lugares de seguridad, inversión y el más aprobado
Con saldos políticos y sociales a su favor, de entre los 18 alcaldes de Sinaloa que permanecen en medio del silencio, el de Ahome, Gerardo Octavio Vargas Landeros es el único que muestra entusiasmo y se prepara para rendir su Primer Informe de Gobierno ante los ciudadanos.
Entre los ediles del país es uno de los más aprobados.
El interés por comparecer ante el pueblo, lo basa en que a pesar de las carencias financieras, su capacidad de gestión ante las instancias estatales y federales, asi como ante los sectores empresariales, le aportaron elementos que le permitieron solucionar, incluso añejos rezagos que ocasionaron el clamor permanente de la sociedad.
El edil se alista para entregar el documento de las labores que realizó y en las que cumplió su palabra empelada al Cabildo que encabeza, en un momento en que firmas que no tienen nada que ver con la actividad política lo colocan como uno de los mejores Presidentes Municipales del país, en los que se incluyen personajes de las diferentes filiaciones partidistas.
Asimismo en un ambiente en el que algunas encuestadoras y el propio Instituto Nacional de Estadística Geografía Informática, ubica a esta municipalidad como una de las más seguras en la República Mexicana, que permite convivir a los visitantes y lugareños en paz y con tranquilidad.
E igualmente destaca a este territorio como uno de los más atractivos para los inversionistas que impulsan la economía y propician el empleo para propios como extraños.
Y no es casualidad que el territorio ahomense aparezca en los principales lugares de los sondeos que tienen a bien aplicar.
En ello influye la gran y sólida responsabilidad que despliegue la autoridad municipal y la coordinación para trabajar con las diversas instancias gubernamentales y con las agrupaciones civiles que también cuentan con una puerta abierta en el Ayuntamiento que preside el morenista.
Basta con analizar las plazas más grandes de la entidad. Culiacán, que debería lucir con mayor vista, no posee nada para presumir.
La salida de Jesús Estrada Ferreiro a quien se le acusó hasta de lo que no y está a punto de pisar la cárcel, le deshizo cualesquier mérito.
Su sucesor, Juan de Dios Gámez no tiene ni idea de lo que es gobernar. Carece de experiencia y sus alcances lo limitaron a pequeñas acciones.
Pagar a las viudas de policías, retornar los descuentos del impuesto predial a los adultos mayores, a las personas con capacidades especiales y desbloquear la céntrica calle Miguel Hidalgo que desahogó en apariencia el ingreso de consumidores al Mercado Gustavo Garmendia, y párale de contar.
No tiene propuestas nuevas ni sustanciosas.
Y en Mazatlán, Guillermo Benitez Torres, arrastra las imputaciones que lo podrían poner en la misma circunstancia que al ex culiacanense.
El gusto por hacer negocios personales y familiares con dinero público, lo comenzaron a hundir luego de una investigación que emprendió la Auditoría Superior del Estado, que le atiza a su vez el repudio colectivo como se confirmó en el estadio de béisbol mazatleco donde las multitudes lo abuchearon.
Lo que se suma al rechazo comunitario porque se declaró viajero frecuente a ciudades nacionales y del extranjero en las que disfruta de estancias en hoteles de lujo y platillos carísimos con cargo a las arcas del Ayuntamiento, y el vicio que padece por ingerir cervezas y vinos, porque le place “andar hasta atrás” con dinero ajeno.
Navolato, es lo que se replica en las 14 administraciones municipales que quedan. Margot Urrea no tiene nada que presentar.
No hay obra y ni ganas de trabajar al igual que en la mayoría de las municipalidades.