De Golpe Bajo Por Francisco Rocha García

Graciela Robledo, triunfa en la elección para dirigir Sindicato del ISSSTE

Hizo la proeza de vencer a la candidata oficial y a la aún lideresa Rubio

Seguidores de la ganadora, documentan trampas e ilegalidades graves

¿Por qué tanto miedo de María Elena a que alguien distinto la investigue?

A pesar de las irregularidades que desplegaron y de las trampas que tendieron en su contra, la enfermera Graciela Robledo Soto de la Planilla Roja triunfó en el proceso electoral del lunes por la dirigencia del Sindicato Nacional de Trabajadores del ISSSTE de Sinaloa al obtener 1049 votos contra 920 de Oneyda Quintero Castillo de la fórmula Morada y candidata oficial de la aún lideresa de la Sección XXX, María Elena Rubio Aldana, que ilegalmente le puso a sus pies recursos públicos y humanos del gremio para imponerla entre la clase trabajadora.

La victoria de la integrante del área de Enfermería se dio en medio de la tendencia que se registra en las agrupaciones de esta clase en el país y el estado, en que las nuevas ideas de transformación desplazan a los representantes de los viejos vicios y de la corrupción que incubó el Partido Revolucionario Institucional.

Curiosamente, las perdedoras y principalmente la todavía dirigente del organismo sindical, actuaron con ventajas al organizar las elecciones y fijar los plazos y condiciones a su conveniencia.

Sin embargo, exhibieron una gran incapacidad e inmadurez porque ni asi lograron remontar la votación en contra y al fallar a grupos minoritarios a quienes les prometieron bajar “el cielo y las estrellas”, planean impugnar los resultados que ellas mismas promovieron.

El meollo del asunto, es que al asumirse en modo de víctimas, el émbolo de la jeringa se les podría invertir por el lado de la aguja de la jeringa, dado que seguidores de Graciela Robledo Soto, tienen en mano suficientes pruebas documentales que las pondrán en entredicho. O sea, contra la pared.

Desde la negación del registro a la aspirante triunfadora que tuvo que apelar a su derecho ante el Comité Ejecutivo Nacional, hasta la compra de sufragios entre la clase trabajadora y de una serie de sucias maniobras que operaron entre los votantes de las plazas de Mazatlán y Los Mochis, cuyos socios están dispuestos a confesar lo que les propusieron.

Esas burdas acciones, incluso, trascenderían las fronteras sindicales para llevarse hasta los juzgados penales en virtud de que fueron fraudulentas y violatorias a los principios de democracia y equidad en la participación.

Además del uso de dinero externo y de las propias arcas gremiales.

Ya entre las bases circula la pregunta, ¿por qué María Elena Rubio Aldana trata de objetar unos comicios que arregló a su manera?

¿Qué oculta para aferrarse tanto al poder?

Las mayorías ya pensaron en la necesidad de que mejor se clarifiquen las cosas para que se le investigue.

Por ello se prestarán a colaborar.

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