De Golpe Bajo Por Francisco Rocha García

Unos bajan y otros suben al barco llamado Gobierno

El último Informe de Quirino, un adiós por nostalgia de quienes ya se van

José Luis Zavala, Marcos García y Jaime Palacios, podrían abordar el navío

Quirino Ordaz Coppel, entregó al Congreso del Estado su último informe de Labores y ello operó como el aviso de la despedida, que a  su vez, prepara la llegada de los pasajeros que abordarán un barco llamado Palacio de Gobierno.

En esa nostalgia del adiós de los que se bajan se mezcla también el apuro para subir a la cubierta del contento, de quienes cerca o a prudente distancia estuvieron en la campaña del mandatario electo Rubén Rocha Moya.

Muchos hacen votos para que les toque acompañar al capitán que sigue. En el nuevo navío pintado de morena, buscan caber priistas, panistas, perredistas y los más acérrimos enemigos de siempre del proyecto Rochista, que corren peligro de quedar fuera del presupuesto. El que saquearon por décadas.

Mucha ignorancia política mostró Jaime Montes, en el actual proceso de integración del equipo, al desbocarse cuando le insinuaron que podría ser el próximo Secretario de Agricultura del Estado. Su primera debilidad fue no conocer la discreción, cuando en la actividad política de ayer y de hoy, es un elemento básico que debe uno portar como arma efectiva. De defensa y ataque.

Le ganaron su ingenuidad y la angustia de quedarse sin cargo. Lo tumbaron del puesto de Superdelegado y el Ejecutivo que asumirá el primer día de noviembre, colocó a su amigo, Juan de Dios Gámez, quien le enseñará al saliente, como se trabaja desde una plataforma tan importante social y política.

Lo sacaron y se fue “sin pena ni gloria”.

José Luis Zavala, una pieza a prueba de todo.

Del lado de los leales, permanece firme José Luis Zavala, a quien mencionan como probable titular de Obras Públicas. Como buen soldado no se mueve ni para atrás ni para adelante. Está firme a la decisión que tome el Jefe Político y como conoce las reglas del juego, sabe que la lealtad es una de las virtudes que valen más que el oro.

Fue uno de los primeros que creyó en el plan del ex rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, que nació en Batequitas, Badiraguato. Y está curtido en el trabajo de la administración pública y la política.

No suda ni se abochorna ante lo que sucede en el entorno sinaloense.

Pero es una pieza de garantía para atender áreas en las que hay que poner por encima el sentido social y humano.

Seguramente, le servirá mucho a la sociedad si lo privilegian como elegible al gabinete. De su capacidad y trayectoria, no hay duda.

Marcos García, en las fichas del juego.

Y como en el Valle de San Lorenzo, Culiacán, igualmente hace aire. El síndico de Quilá, por tres ocasiones, Marco Antonio García, puede ser considerado para una misión trascendente.

Desde que se levantó como precandidato a la alcaldía de la capital de Sinaloa, a pesar de que no lo logró, probó que no pertenece a la granja de cría de correlones. Resistió y aceptó las reglas del proceso interno de Movimiento de Regeneración Nacional y continuó de pie.

Mientras otros traidores se pasaron a las filas de los adversarios y tiraron lodo por todo el camino, el ex funcionario resolvió jugársela adentro. De tiempo completo, armó toda una táctica de acciones como coordinador morenista del Distrito Electoral Federal 18.

Sin medias tintas, sacó avante el triunfo precisamente en un territorio que el Partido Revolucionario Institucional presumió como suyo. Sin embargo, los cabecillas del PRI no contaron con que Marco Antonio García, luce un colmillo retorcido y los aplastó.

Fue la llave que abrió la ruta a la victoria y en los altos círculos de quienes conformarán el gobierno entrante, figura como uno de los posibles colaboradores. Cierto que no sufre de la fiebre de otros y adopta lo que se dice con mucha calma.

Jaime Palacios a Vialidad y Transportes.

En otros puntos del mapa de colaboradores que Rubén Rocha Moya, marca con lápiz por si requiere borrar, el luchador de izquierda y ex académico de la Facultad de Economía de la UAS, Jaime Palacios Barreda es la carta que se maneja para la Dirección de Vialidad y Transportes.

Aunque hace tiempo previó su retiro de toda tarea pública, el profesor y economista, aceptará esa posición con la intención de aportar su experiencia y honestidad al servicio del pueblo.

Es un personaje que no sufre calenturas porque lo nombren. Está tranquilo y resuelto.

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