De Golpe Bajo Por Francisco Rocha García

El adiós que no suena a despedida

En la sesión solemne 206 del pasado 29 de julio, la cuarentena de integrantes de la LXIII Legislatura de Sinaloa, timbró en voz de sus líderes de bancada la inevitable despedida. Lejos quedaron los dardos de fuego cruzado que se estilaron lanzarse entre unos y otros.

Desde tribuna, Cecilia Covarrubias González y Elva Margarita Inzunza Valenzuela del Partido Revolucionario Institucional y Jorge Iván Villalobos de Acción Nacional, recordaron que el debate fue constructivo.

A ellos se unieron la morenista Francisca Abelló Jordá, que aprovechó para coincidir con las expresiones de la mayoría.

Varios no quisieron participar porque seguirán en la siguiente estructura del Congreso del Estado, tras beneficiarse de la reelección que los llevará a repetir curules y, posiblemente, solo cambiarán de lugar donde se encuentran las mismas que ocuparon.

Sin embargo, para Angélica Díaz de Cuén del Partido Sinaloense, hubo un final del viaje airoso que alecciona.

Que figura que no supo a despedida.

Allí dejó, antes de bajar del tranvía, 321 iniciativas que por lo que pesan no podrán destruir fácilmente.

Y 40 aprobadas, que hacen que el remanso de bienestar y justicia en sus diferentes áreas, disfruten los ciudadanos, entre hombres, mujeres, adultos, jóvenes, niños y niñas.

Es una diputada que dejó huella. Imposible de borrar.

Casi 200 participaciones en tribuna que se tradujeron en posicionamientos, llamados, críticas y exigencias para que se respetara y se reforzara el Estado de Derecho, dan cuenta entre los sinaloenses de su trabajo. Independientemente de los decretos que respaldó o propuso.

Fue un ejemplo de que hace más quien quiere que quien pueda. No quiso concluir su periodo sin batir récord.

Antes de irse, Angélica Díaz de Cuén aseguró que seguirá en la misma dinámica desde cualquier trinchera.

Muchos saben, que aunque arribó a su destino en sus palabras se registró el tono que no será un adiós sino hasta pronto.

Seguro, que pronto abordará un tren que le permitirá luchar por más sinaloenses. Probablemente, en un largo transitar por los que menos tienen.

Sin perder la brújula peregrina de la gestión social que la hace diferente.

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