Sergio surca aguas en una panga,
en plena jornada con pescadores
A bordo de una panga de tres obreros del mar que hurgan entre las profundidades el sustento de temporada para su familia, que antes nunca pisó un funcionario de su área, Sergio Torres Félix siente la presión que ejerce el inmenso fluido del océano sobre la relinga de la atarraya changuera que al jalar, muestra los camarones que brincan al igual que la esperanza de sus tripulantes.
Y en esa escena en la que comparte burritos de harina del lonche que los pescadores llevan para aguantar su estancia de casi todo un día en el agua y calar a qué sabe una jornada bajo la inclemencia del sol, deshace de un tajo los viejos señalamientos de cuando lo nombraron en el cargo. Sus detractores, lo pusieron en duda, porque de esta actividad, no conocía nada.
Frente a la tierra donde se localiza el campo pesquero de Celestino Gasca, en Elota, el titular de la SPyA de Gobierno del Estado prueba la admiración de los hombres que lo consideran como uno de los suyos.
Lo reconocen como el personaje que en poco tiempo los dio más que todos los que llegaron a este tipo de puestos, pero que en la mayoría de los casos, ni siquiera supieron los nombres de los jefes.
Solo enviaban a sus emisarios a que recogieran información sobre el sentir comunitario y las apreciaciones de cualquier situación, y de paso, les encargaban una bolsa grande del producto marino. Supuestamente, para probarlo.
El ex alcalde que siempre puso de relieve sus ganas de servir a los pobladores en cualquiera de los lugares que le encomendaran, comprobó que se trata más de iniciativa y amor propio, que de conocimiento de las cosas.
Cumplió su promesa inicial de “empaparse” del tema luego de que le extendieron el nombramiento, a tal grado que bañado en agua salobre, revisó la cantidad y tamaño de los crustáceos que ya en las taras transportaban hacia la orilla para entregar en las básculas y mesas de las cooperativas pesqueras. Después de experimentar lo que es sacar las pesadas y húmedas redes.
Al poco tiempo de lanzarse a obtener en limpio su palabra que empeñó el 31 de enero del 2018 al asegurar que se asesoraría y nadaría entre los programas del sector y de sus nuevos y antiguos problemas, Sergio Torres Félix además de subir a las plataformas de los barcos pesqueros, encontró entre los pangueros de los campos, signos de identificación, de solidaridad y simpatías.
Casi a diario, viaja a los pueblos que se asientan en la franja del litoral sinaloense donde el panorama de pobreza clava su filo lacerante, pero en contraparte, encuentra hombres y mujeres que exhiben en sus ojos, un brillo de esperanza.
Independientemente de la gestión de sus demandas y la ayuda que reciben con despensas alimenticias y otros servicios sociales, no ocultan su modestia. Les alivia que alguien los escuche.
Les falta demasiado, pero para pasarla bien no necesitan mucho. Les gusta que alguien les ayude con la carga. Que alguien como ellos, entienda sus dolores y al parecer ya encontraron quien los comprenda..