Faustino encabeza la rebelión más grande y significativa
De sur a norte, campesinos toman carreteras y bodegas
Demandan pago de 4 mil 150 pesos por tonelada de maíz
Se convierte en el principal defensor de la clase labradora
Y de paso, en el político más visible y rentable para el PRI
En una exhibición de la fuerza que simboliza la movilización colectiva para uno de los sectores políticos y sociales más copiosos del país y del estado, que la conciben como un arma para que se les cumplan sus añejas demandas, el diputado local priista Faustino Hernández Álvarez encabezó este martes una de las rebeliones más grandes de labradores de la tierra.
De norte a sur de la entidad, el presidente de la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos, conservado como uno de los reductos más sólidos del Partido Revolucionario Institucional, tomó con miles de ejidatarios prácticamente todas las plazas donde se localizan los graneros, carreteras y caminos.
Desde temprana hora, con campesinos cenecistas a las espaldas, desplegó una de las marchas apoteósicas que hay en la historia actual.
Independientemente de las muchedumbres que lo siguieron el año pasado para sitiar Palacio Nacional y el Congreso de la Unión a causa de que los legisladores federales les aplicaron un ominoso recorte al presupuesto que se destina al agro mexicano, la que éste nueve de los corrientes concentró, fue inigualable.
A bordo de tractores y otros a pie, productores sociales se apoderaron de la red de vías asfaltadas y de terracería para demandar que el Gobierno Federal haga cumplir su palabra a los industriales de pagar a 4 mil 150 pesos la tonelada de maíz, cuya cosecha todavía está en marcha.
Es indudable que el dirigente de la LCA se convirtió en el principal defensor de los derechos y las exigencias sociales, económicas y políticas de las clases ejidales, a cuyas protestas, también suma a productores privados del campo que simpatizan con sus lucha.
Y que a su rasgo de movilidad, incorpora el legislador proveniente del Valle de San Lorenzo, un inusitado crecimiento político que lo coloca a la cabeza de un segmento que está sediento de que se le haga justicia en la siembra, cultivo, y sobre todo, en su eterna angustia del pago sin regateos de la comercialización de los alimentos del agro que cada ciclo les niegan las autoridades federales y los avariciosos bodegueros.
Esa característica de Faustino Hernández Álvarez lo relanza como uno de los personajes más visibles en la avanzada que va hacia el proceso electoral del 2021, en la que se jugarán la gubernatura, las alcaldías y el Congreso del Estado.
El líder cenecista, rebasó la puntuación que difícilmente alguien le podrá quitar dentro del PRI para ser el próximo abanderado a la Alcaldía de Culiacán. Obviamente, si no quiere reelegirse en la curul que todavía ocupa en la Cámara Local, que lo expone como uno de los más combativos en el debate.