Ricos del PRI contra Sergio para “morenizar” Palacio
Entreveradas entre los efectos de la contingencia sanitaria de este año y la pandemia política que los enfermó desde julio del 2018, corren fuertes versiones de que entre los personajes poderosos del PRI, se planea entregar dócilmente la gubernatura a Morena en 2021, a cambio de acuerdos que les permitan sobrevivir económicamente la crisis que enfrentan, esos pocos que controlan el poder.
En la consigna infalible y maquinada, que arrojan los pactos iniciales en las altas esferas, aparece el cerrar en primer lugar, las puertas con varias trancas por dentro del edificio del Revolucionario Institucional al militante Sergio Torres Félix, secretario de Pesca y Acuacultura del gobierno sinaloense.
Como una forma de eliminarlo fácilmente de sus aspiraciones, al ser uno de los más movidos social y políticamente.
Y en segundo, de enviar a un candidato frágil a la contienda que podría surgir de entre los perdedores, Jesús Valdez Palazuelos, dirigente del tricolor en Sinaloa, el senador Mario Zamora Gastélum o Juan Alfonso Mejía, actual secretario de Educación Pública y Cultura, panista que decepcionará a los priistas al carecer de militancia, trayectoria y experiencia electoral, pero que repetiría la historia de José Antonio Meade que carecía de identidad partidista.
De acuerdo a lo que revelan informaciones de miembros del priismo, cercanos al Comité Directivo Estatal, las probables y perversas negociaciones las realizan los grupos que más dinero poseen en coordinación con operadores del Gobierno del Estado.
Una de las conclusiones a las que llegaron, es que se suspendería la potencial nominación de una dama de la que se manejó mucho su nombre para evitarle el oprobio de una avasalladora derrota y conservarla para cualesquier otra posición de carácter electoral.
A su vez, los cabecillas de las corrientes élites del Partido Revolucionario Institucional, obtendrán otras prebendas, si cumplen con el nombramiento de abanderados “a modo”.
Funcionarios del Revolucionario Institucional, aseguraron que no es casualidad la coincidencia entre los legisladores priistas y los morenistas, que proponen aplazar para el 15 de diciembre, la liberación de la convocatoria que abrirá el proceso electoral del año entrante.
Que la orden precisa dentro del instituto partidista, es poner tres candados a la puerta para que Sergio Torres Félix, no sea candidato.
Sin embargo, el ex alcalde de Culiacán que ya sabe de lo que se planifica en su contra no quiere entrar al juego sucio, a pesar de las simpatías que lo impulsan dentro y fuera del PRI, y que lo lanzarían a una insurrección anticipada.
Independientemente de que Sergio Torres Félix, comenzó a recibir ofertas de participación de otras fuerzas políticas y de uno de los gobernadores más activos que desde una de las entidades del país, trae un proyecto para la carrera presidencial del 2024 que ya cabildea.
O por otro lado, de un bloque al que lo invitan para concretar una alianza sólida y amplia en la que moldean y convergen varios personajes mexicanos.
Sin contar, con la postura que a medida de que pase el tiempo, pudiera tomar el todavía funcionario estatal que en pasados procesos internos, antes que retirarse de las filas cuando le quisieron jugar “el dedo en la boca”, les declaró la guerra a los enemigos internos y los venció en los tribunales legales.
O de la influencia que ejerzan en un momento dado, los segmentos de colonos populares, campesinos de las rancherías o miles de pescadores, que diariamente lo miran como una opción para canalizar sus demandas sociales.
Y los priistas de a pie que le construyen un plan B y C.