De Golpe Bajo Por Francisco Rocha García

El festín de los lobos y las protestas femeniles en contra

Dayana, Sarahí y Fabiola, víctimas de la violencia salvaje

El PAS, el único que dignifica la equidad de género

Pide mayores penas por negar pensión alimenticia

Cobija en sus comités a un 50 por ciento de damas

En una sola frecuencia, el clamor femenil que retumbó en la mayoría de las ciudades y plazas de Sinaloa, México y el mundo durante dos días, rubricó  que el empoderamiento de las demandantes está encima, que la violencia de género es avasallante pero combatible y que la impunidad que promueven las autoridades es vergonzosa.

Las movilizaciones del ocho, fueron sucesos previos en todo el planeta a la protesta de Un Día Sin Nosotras que se consumó este lunes y que reabrió las heridas sangrantes de las dantescos y arbitrarios festines de los lobos que rondaron a la niña Dayana y a la adolescente Jovana Sarahí, en Navolato. A la joven Fabiola, que encontraron sepultada entre los arenales de las playas de Yameto y El Tambor. Y a muchas otras más víctimas de la violencia de género que cubrió  ominosamente al estado.

Esa leyenda de rosa que se imprimió en la fachada del ayuntamiento de la capital de Sinaloa, fue el sello para tapar la boca a quienes todo lo contradicen. Prácticamente para que esas voces ya no salgan más. O para impedir que las damas de los diversos estratos sociales no se sumaran a la protesta que nació al seno del veracruzano grupo feminista “Brujas del Mar”.

En ese grito de justicia, entre los sinaloenses y los navolatenses todavía duele el secuestro primero de la menor de cinco años.

Dayana Paola, de 35 kilogramos de peso y de cinco primaveras no tenía defensa. Un adulto le llegó por detrás, le tapó la boca, la levantó en vilo y se la llevó a bordo de una vieja camioneta en la colonia Los Aguacates, en la comunidad de San Pedro Sinaloa.

Desde el nefasto seis de junio del 2017, sus familiares cruzaron la puerta hacia el infierno. La Fiscalía General del Estado, a cargo de Juan José Ríos Estavillo regodeó el caso de incapacidad y hermetismo. Como usualmente lo hace.

Testigos presenciales e investigaciones de la familia, establecieron que un tío de ella la levantó.

Transcurrieron semanas de llanto, de incertidumbre y de protestas colectivas. Casi cinco meses después en las inmediaciones del Campo Mula, cerca de donde la arrancaron de su hogar, encontraron restos óseos. La autoridad dijo que eran los de la pequeña. La información sobre las pruebas de ADN y los datos paralelos, no convencieron a muchos. Misteriosamente, se olvidó el asunto.

Versiones de que un policía municipal navolatense es el autor del infanticidio, corren todavía en las calles.

Y a Jovanna Sarahí, de 16 años, se la tragó la tierra el tres de octubre del mismo año. A la estudiante de la Preparatoria Navolato de la Universidad Autónoma de Sinaloa, algunos de sus compañeros y conocidos la vieron por última vez en un local comercial a las 16:00 horas en la colonia La Villita.

Pero seguramente los ojos de otro u otros que la siguieron y desde las sombras de sus siniestras intenciones, la sometieron.

Cuentan los datos de pobladores que alguien de su círculo de allegados la enredó con mentiras. Y con el apoyo de otros individuos armados, la obligó a abordar un carro.

Su familia, ingresó a la ruta del viacrucis que causa indeseable suceso de estos.

A los nueve días, su cadáver fue descubierto en un predio baldío en el poblado Colonia Michoacana La 20, lugar de tránsito de comandos armados. No hubo detenidos.

Luego secuestrada en territorio culiacanense el 23 de febrero del 2018, ya no volvieron a ver a la joven de 23 años, Irma Fabiola, residente de la colonia Libertad. Su familia no paró en la búsqueda y sufrió también los efectos de la angustia sorda y prolongada.

En este caso, las líneas de investigación registraron a su novio como el principal sospechoso, con quien sostuvo una discusión.

No fue sino hasta el cuatro de marzo que observaron su humanidad semienterrada en las áreas de la playa de El Tambor. Lejos de su casa.

El signo predominante en las dos últimas, fueron destrozos en parte de algunos de sus órganos. En las extremidades inferiores. Y en la primera, igual se detectaron piezas humanas sueltas. Como que las quebrantaron.

En los dos primeros casos, se supo que el agente preventivo Miguel Eduardo Burgos Varela es el responsable. Y que más de una vez fue visto en los últimos meses que merodea en Navolato. Como los lobos que buscan más sangre para festinarse. En medio de la impunidad de agresiones contra las mujeres.

El PAS, único partido que dignifica a las mujeres.

En la práctica y a tono con los acontecimientos que se desarrollan mundialmente por el mejoramiento de las condiciones de vida de las mujeres, el único instituto político que probó dignificar con justicia la lucha por la equidad de género, es el localista Partido Sinaloense.

En el Congreso del Estado, la diputada Angélica Díaz Quiñonez elevó la espada en defensa de las divorciadas.

Propuso que en breve se apliquen hasta dos años de cárcel a los hombres irresponsables, de los que abundan por todos lados, que al disolverse el vínculo matrimonial jurídicamente, no entregan los alimentos necesarios para la manutención de los hijos.

La iniciativa de reforma se centra para el primer párrafo del artículo 240 del Código Penal del Estado. Y llama la atención el hecho que señala, que la pensión se tiene que otorgar a la persona que se quede al cuidado de los hijos, ya sea padre o madre.

Otra de las pruebas que dio el presidente del PAS, Héctor Melesio Cuén Ojeda, es que la directiva estatal y en los municipios la integran un 50 por ciento de féminas, lo que ya se demostró en los cabildos y la cámara local de legisladores, donde las principales protagonistas pertenecen al sector femenino.

 

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