A 02 de julio del 2019
Clara visión de Álvaro Ruelas sobre el gobierno y la política
No está obsesionado con ser candidato a cargo de elección
Agradece al gobernador Ordaz Coppel ser generoso con él
De vendedor de muebles a una carrera meteórica y pública
La lección anti soberbia que le dio su esposa Ana del Carmen
Es tiempo de vigilar, administrar y ejecutar la obra pública
De madurez política probada y desde lo alto del cerro desde donde se domina la vista de gran parte del norte de la ciudad de Culiacán, asiento del Instituto Sinaloense de Infraestructura Educativa, Álvaro Ruelas Echave irradia una aurea de calma y satisfacción porque en solo seis años logró una carrera meteórica en el sector público, que lo colocó en medio de las jugadas políticas de Sinaloa. Y que le permitieron estar cerca del gobernador Quirino Ordaz Coppel con quien se identifica y considera como su único jefe.
Lejos de sentirse agobiado como algunos podrían pensarlo por su salida de la Secretaría de Desarrollo Social del Gobierno del Estado, escaparate del que se catapultaron anteriormente candidatos a la gubernatura, el mochitense de criterio congruente, está contento y consciente de lo que le pasa.
No suda las calenturas ajenas y no se obsesiona con ser para el 2021 abanderado a algún cargo de elección popular. Sin cortapisas, se ciñe a los ajustes que hace el “director técnico del equipo” –el mandatario sinaloense- quien fue muy generoso con él al llamarlo a ocupar la Secretaría de Desarrollo Territorial y darle la oportunidad de estar en otras dos dependencias estatales.
Contrariamente, le dio mucho gusto cuando el Ejecutivo llevó a su sustituto, para el colmo bien entendido, su amigo Ricardo Madrid, del que asegura hará un buen papel.
Álvaro Ruelas Echave que fue Secretario del Ayuntamiento de Ahome, luego Alcalde, Secretario de Desarrollo Territorial y Secretario de Desarrollo Social estatal, sin colgarse de un padrino o de un grupo político, muestra su complacencia de que en esta última cumplió con el trabajo de mayor sentido social y humano. Alcanzó el récord de bajar y dispersar 600 millones de pesos para los pobladores de los municipios y entró de lleno operar uno de los programas centrales del actual Gobierno, como son las jornadas de servicios Puro Sinaloa.
De semblante optimista ya en la Dirección General del ISIFE, deja entrever su agradecimiento con el titular del Gobierno sinaloense, porque le permitió foguearse en estos puestos “en los que uno como persona no debe llenarse de soberbia”. Y cuidar de “no marearse”.
Esta idea se le grabó cuando después de obtener la victoria como candidato a la Presidencia municipal ahomense en 2016, en una cenaduría una niña le pidió permiso para tomarse una fotografía con el edil electo. A esa siguieron otras dos peticiones de comensales contiguos. Su esposa Ana del Carmen Osuna le recomendó que tuviera cuidado. Que no se le subiera.
Lo volvió a la realidad de la que con frecuencia se escapan todos los políticos y funcionarios públicos: “La gente busca tomarse fotos con la botarga, pero nunca con el que está adentro”. Acuérdate de eso.
Así Álvaro Ruelas Echave aprendió la lección. Comprendió que los ciudadanos clamaban al triunfador, más no a su persona.
Desde entonces, siguió esa línea en la que peligró desviarse porque de comerciante de muebles se transportó a la actividad político que le confirió poder y estuvo a punto de causarle una grave confusión.
Afirma que no piensa en enfermarse de poder como fenómeno que hace cambiar a los individuos. No puede traer esa carga a cuestas porque –como lo dijo antes a este espacio- “uno está hoy y mañana no se sabe”, porque las posiciones son pasajeras.
Los cambios tienen que dar espacio para reflexionar, para visualizar la realidad en relación con el trabajo, con el compromiso con el Gobierno del Estados, con los sinaloenses, pero también con loa amigos y con la familia. Aun cuando se está en un lugar donde estén en la mira de todos y hasta de los reflectores.
Ya en el ISIFE, Álvaro Ruelas reitera que no busca candidaturas y que tranquilamente se centra en hacer las antiguas oficinas del Comité Administrador del Programa Federal de Construcción de Escuelas –CAPFCE-, más eficientes y funcionales.
Y administrar, vigilar y lograr que se ejecute la obra pública de una administración pública que tiene como meta la transparencia y mejorar la infraestructura urbana y los servicios que eleven el bienestar de los ciudadanos.
Sin protagonismos.
Consciente de que un día regresará a repartir volantes en las calles y plazas. A la venta de muebles por las casas y a las entregas, que no le apenan y además le gusta lo que hacía y lo que hace.